viernes, 28 de marzo de 2014

DESDE LA MEMORIA


Me tocó dar la noticia. Fue una fría madrugada de un 20 de Noviembre, corría el año 1975. Tenía que hacer la cuarta imaginaria, la peor, ya que había que despertar al oficial de guardia, a los de cocina y a todos aquellos que entraban de servicio antes de formar. Recuerdo perfectamente que la imaginaria fue arrestada, las normales me las hacía un “coleguilla” de Cantabria, no le importaba al tener que dormir en el cuartel.

La verdad es que aquel acuartelamiento parecía más un campamento juvenil que un centro militar. Tan sólo había un soldado de reemplazo, vamos forzoso, que decíamos; yo contaba 19 años y era de los de más edad, el grueso de tropa rondaba 19 primaveras. La mayor parte de las noches, se habrían podido tomar las instalaciones al asalto. La tropa con funciones de patrulla, puesto, puerta, refuerzo o imaginaria, ponía más celo en localizar un lugar donde al calor de la áspera manta poder dormir un rato, que patrullar con Cetme  y correajes por el recinto del Aeródromo de Villafría. La profesionalidad de este grupo era dudosa; si a un ejército no cualificado, lo añades tierna edad, el resultado es más que previsible. Era lo más parecido a un campamento de verano, pero con práctica de tiro. Debido a esa laxitud, cuando entraba de refuerzo llevaba de equipamiento complementario un despertador. Lo normal era salir del cuerpo de guardia y en mi caso, cerrarme en la oficina en que estaba destinado, allí había calefacción y un sofá sin muelles donde pasar dos horas lo másel artilugio conb alarma la re-e de guardia y cerrarme a ienestartado, le hubiesa dolidoobacitriba en que los vencedores la re-e cómodo posible. Llevaba tal alarma ante el temor de quedarme dormido y no poder despertar al siguiente servicio, aunque los avisos  tan solo surgían muy de cuando en vez porque el oficial de guardia incomprensiblemente, se levantaba.

Como decía, cuando sonó el despertador, puse el transistor y tan solo se escuchaba música fúnebre o militar. ¡A sus órdenes mi brigada!, son las seis, sin novedad… bueno, tengo la impresión que Franco ha muerto. Efectivamente, aunque teníamos la creencia que aunque no inmortal, era inmorible, y podía haber fallecido días atrás; fue esta mañana cuando las ondas constataron el óbito.

Había miedo. Tanto habíamos oído que Franco era el garante de la paz; que nuestros abuelos, e incluso padres, pensaban que la desaparición del dictador, podía derivar en una guerra fratricida. Yo por si acaso, y como tenía permiso, salí zumbando del cuartel pensando que me llamarían enseguida. No sucedió así, sin embargo recuerdo que mi hermano estando en artillería,  si estuvieron tres semanas acuartelados.

Cuando el 22 de Noviembre Juan Carlos I, tomó las riendas de la responsabilidad, me convirtió en uno de aquellos soldados que sirvieron a la dictadura y a la monarquía, más tarde constitucional, jurando defender la Constitución, y lo pasado, pasado.

Por aquellos días. las carreras delante de los “grises” eran continuas, yo diría que pocos jóvenes estábamos conformes, quizá como sucede hoy que se han recrudecido hasta el punto de hacerme recordar aquella etapa. Las epifanías solían concluir en la Plaza del Cid, y allí, esperando a la que conseguía que mi corazón latiera con más fuerza, con el acompañamiento sonoro del: shhhh, shhhh, shhhh, ¡Que vienen, que vienen!, me pillaron a contrapié cargas y carreras. A los gritos de libertad, con el paso de los meses se unieron los de ¡amnistía!, quedando más o menos así: ¡Libertad, amnistía, estatuto, autonomía!; hoy estos deseos se suponen resueltos. Son más tristes los que ahora se corean: ¡Pan, trabajo, techo y dignidad!. ¿De verdad hemos avanzado?.

Los jóvenes, poca confianza teníamos en aquel Adolfo Suárez que veíamos con camisa azul de Falange, sabíamos que había controlado programas informativos de TVE, y que en aquellos momentos era nada menos que Vicepresidente General del Movimiento, llegando con Arias Navarro a ser Ministro Secretario General del Movimiento, hasta que el primero, viendo la poca confianza de la cuadrilla, hizo “mutis por el foro” y dejó más o menos expedito el paso al que fue un presidente habilidoso para consensuar un país crispado y atenazado por el miedo.

Alguien dijo que fue encomendado porque conocía bien la derecha instalada en el poder, si realmente fue así, ahora no lo sabemos. Ocupó un centro que recogía los votos de muchos de aquellos que necesitaban estabilidad y concordia. Es cierto que supo mover bazas, marcarse algún farol y realizar algún arrastro antológico, sorprendiendo y descolocando “a los de derecha como a los de izquierda”. Chocó considerablemente que alguien que intimaba con el Opus Dei realizara una ley de divorcio criticada por sectores diestros, que luego no se sonrojaron al ser los primeros en solicitarlo.

No fue una transición modélica, como ahora cuentan. Fue difícil, crispada, y se salvó por las ganas que teníamos todos de cerrar una etapa en la que la mitad de los españoles, de alguna manera, eran sospechosos de algo. Autonomía, autodeterminación, cosas que entonces nos parecían maravillosas y que con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta que de poco sirven, y menos a semejante precio, surgieron en esta etapa. Se atrevió aquel Sábado Santo “Rojo” del 9 de Abril de 1977 a legalizar al Partido Comunista; un día, en que pese a las procesiones, ya comenzaban a abrir los bares. En La Farola recibimos la noticia que entraban en democracia aquellos de los que se decía tenían tridente, rabo y cuernos.

Su primera etapa política será recordada con cariño: logros, apertura, libertad… Tendremos siempre en la retina la imagen ante Tejero, en pie, de frente, manifestando la desaprobación golpista. No se me olvidará jamás la imagen de su soledad en el parlamento. Él, en los últimos 11 años, supongo, apenas habrá recordado la traición de los suyos y las enconadas peleas y presiones con socialistas y populares en el Congreso y hasta no hace tanto, el olvido del Rey.

Hizo cosas buenas y menos buenas. Una de las cosas que no se atrevió a reparar fue la memoria histórica, no debía ser fácil. Felipe González que le siguió en el cargo dos legislaturas, tampoco hizo lo necesario. Si se hubiera realizado en su momento, posiblemente ahora no estaríamos todavía con titulares de prensa en este sentido, pero era momento de templar gaitas.

La guerra es cruel, ni todos son buenos, ni todos malos. La diferencia estriba en que los vencedores la escriben a su manera, dan adjetivos de mAa﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽epifano tiempo nadie se atreviuna fosa olvidadaos, ni todos malos. La diferencia estriba en que los vencedores la re-eártires y héroes  a los suyos, otorgándoles privilegios y prebendas, mientras que a los perdedores se les olvida bajo la tierra de una fosa que durante mucho tiempo nadie se atrevió a denunciar. Ni identificar. A sus familiares se los represalió además con el desprecio más absoluto durante años y todo por defender una opción electa. ¿Cuándo nos olvidaremos de las dos Españas?.

No porque le haya llegado su día, sino por merecimiento propio ante la difícil papeleta encomendada por el Rey, como fue liquidar la dictadura y ejercer de catalizador ante la intolerancia y el desorden previsibles en sectores opuestos, si debemos ser agradecidos con quien tuvo que definir una política con mayúsculas a camino entre la dictadura y la república, y lo consiguió. Es un gran mérito por su parte. Hay que agradecerle también que fuera un hombre honesto consigo mismo, que aguantó tensos funerales junto a algunos ministros y sobre todo junto al recordado Gutiérrez Mellado, con crispados y tenebrosos  gritos de ¡Ejército al poder!, que nos encogían el esfínter. Además tuvo la gallardía de dimitir con muchos menos motivos de los que le siguieron en la poltrona del cargo; además ha sido el mejor de los presidentes democráticos electos, ya que desde entonces, el que sigue al anterior demuestra menos intelectualidad e ínfimo talante político, vamos, que son más torpes.

Para alguien que pese a tener mayorías, gobernó con el consenso de partidos y legisló mejoras sociales colocando los cimientos del trasnochado estado del bienestar, si hubiera tenido sus capacidades en perfecto estado, le hubiese dolido tremendamente contemplar esta clase estamental que están propiciando sus sucesores; desgraciadamente las castas vuelven a tener actualidad; de seguir en esta dinámica de desaguisados laborales y sociales, los pobres nacerán y morirán indigentes haciendo recordar el proletariado (ahora solo con un hijo por familia), y los ricos lo harán en alta cama y morirán en la opulencia absoluta. ¡A mandar, señorito, que para eso estamos!.

La imagen de los González, Aznar, Zapatero y Rajoy, tristes, circunspectos y serios ante el féretro de Adolfo Suarez, - más figurantes que políticos del y para el pueblo -, me creó la duda de saber a ciencia cierta si este rictus se debía al dolor propio por la pérdida de un amigo y buen político, o si simplemente estaban contemplando amargamente el poco prestigio que en estos momentos goza la clase política, en contrapunto con el respeto trabajado y merecido del abulense que nos ha dejado.

2014.03.25


miércoles, 26 de febrero de 2014

AHORA QUE VAMOS DESPACIO, VAMOS A CONTAR MENTIRAS TRALARÁ



No debería haberlo hecho, y menos después de comer, no es lo mejor para una buena digestión. Hoy, equivocadamente, por primera vez y como se dice en estos casos, “sin que sirva de precedente”, me he sentado frente al televisor para ver el Debate sobre el Estado de la Nación”, cosas de mi situación personal. Otros años me había limitado a escucharlo a intervalos y analizar a los articulistas.

Si se ha visto una vez, ya no hace falta insistir. Todos los años es lo mismo, pierde la oratoria y prima el insulto. Sale el presidente hablando de logros, excelencias, horizontes despejados, cifras… y para ello emplea expresiones grandilocuentes: “… del retroceso hemos pasado al avance, de la amenaza a la esperanza…”, y con autobombo y autocomplacencia continua, presenta un país idílico. Elude explicar lo que incomode, como que hay 1 millón más de parados, que el déficit del 6,3 no se logrará…, sanidad, educación…; tampoco explica el por qué del incumplimiento sistemático de todas promesas electorales (salvo el aborto). Saca pecho para anunciar medidas contra la corrupción, cuando hace un par de meses han mentido, puesto trabas ocultando pruebas y destruido discos duros. Hipocresía, creo se llama.

El debate sobre el estado de la nación, es como cuando hay un enfermo grave en la familia. La esposa/o, incluso el propio enfermo, conocedores de la magnitud del problema hablarán con los pies en el suelo sobre la situación, con palabras reales, aunque duelan; sin embargo la madre, aunque consciente también de ello, seguirá aferrada a la esperanza, y continuará diciendo: “hoy le veo algo mejor”…, “igual sale de ello”…, y aún estando en coma, afirmará que la ha sonreído. Así me sonó, Rajoy como la madre que no quiere ver la realidad, y los ciudadanos sintiendo el gravísimo problema.

Hemos cruzado el Cabo de Hornos”, dijo el presidente. No está mal para un gallego. Yo, quizás al ser de tierra fría, utilizando también términos de conquistadores de la mar, estoy más con la vivencia de Ernest Shackleton; llevamos -al igual que él- justamente dos años atrapados en el hielo, y no quiero ser agorero (también se escuchó la palabra), pero al final, al no estar la nave preparada para soportar tan grandes presiones, el barco se hundió. Al menos el irlandés no mintió a nadie en su anuncio: “Se buscan hombres para viaje peligroso, sueldo bajo, frío extremo, largos meses de completa oscuridad, peligro constante…”. Obviamente no era político.

En opinión de la “leal” ¿oposición? hay que exigir: “Primero la verdad y luego responsabilidad”, ¡eso, eso!, pero a todos.  Afirma D. Alfredo que estamos en un país de burdo atrezo, tramoya engañosa y decorado de baratillo. Plantea entonces un futuro incierto, una situación insostenible, un escenario caótico… todo solucionable si son ellos elegidos para la próxima legislatura. ¡Ay tontos!, anteriormente no supisteis gestionarlo y en elecciones prometisteis menos.

Sintiéndose el “llombrigol” o el “zilbor” del universo, suben posteriormente los nacionalistas catalanes y vascos para hablar de sus problemas domésticos puntuales: independencia y aproximamiento de presos. Después intentarán lucirse en oratoria los que presumiblemente están a la izquierda de la izquierda, seguirá a continuación la diestra de la diestra, y así poco a poco hasta que le toque el turno al único representante de Geroa Bai . Para cuando esto ocurra, quedarán solos en el hemiciclo el presidente y él.

Analizo el debate, y no me extraña que en el turno de réplica, D. Alfredo, dijera a D. Mariano: ¿En qué país vive usted?. Le escuché decir también: “Se ha acostumbrado tanto a la mentira, que miente por mí”. “!No!, en mentiroso no puedo competir con usted…” respondía D. Mariano, con una sonrisa ofensiva e hiriente para quien lo está pasando realmente mal. Esta es la única verdad del día, ¡nos mienten!. Desde aquella célebre frase a cargo de Nicolás Redondo dirigida a Marcelino Camacho: “Mientes Marcelino, y tú lo sabes”, no se ha parado de mentir , tergiversar y sustraer.

No me quedé hasta el final. Sabía positivamente que ninguno iba a decir: ¡Para dar ejemplo, bajémonos el sueldo a 1000 euros y quitémonos prebendas!, ¡Paguemos los mismos años de cotización para cobrar una pensión de jubilación!... . Para no hacerlo, aquí si están todos de acuerdo; por eso me sobró la frase de D. Alfredo: “… es usted enemigo de la igualdad…”., es verdad, no somos iguales que ellos, son la casta política.

Desde ahora, y hasta el año que viene nos aburrirán con la cantinela del “y tú más”…, “la herencia recibida”…, “para eso nos ha votado la mayoría”…, y mientras las cuadernas de este barco llamado España, crujiendo alarmantemente de proa a popa y de babor a estribor. Al menos hoy no he escuchado a partidos bisagras del pelo del Partido Intimista del no al Amor con Albornoz, la Unión del Pueblo Maorí, o el Partido en Defensa del Apareamiento a Graznido Vivo del Estornino”, que sí, es verdad, nos tenían en un puño y sacaban lo que querían… y más, pero no es menos cierto que el rodillo de la mayoría nos tiene cogidos  por los mismísimos huevos.

Mañana en los medios de comunicación, además de las sedes de los diferentes partidos, dependiendo de tendencias, habrá ganado uno u otro respectivamente, los simpatizantes jalearán a sus líderes y éstos pensarán ¡soy Dios!, y con tal poder obro.

Da igual, estamos instalados en una democracia mal entendida, en la que los ciudadanos solo cuentan cada 4 años, cuando tras bochornosa subasta (luego poco o nada se cumple), apelando a la responsabilidad del voto se nos invita a participar en la mal llamada “fiesta de la democracia”. Tendrían que preguntarse por el elevado número de nulos y abstenciones que hay. Después de 35 años es triste que nos sigamos preguntando ¿cuándo llegará la verdadera democracia?. Soy mayor, me doy cuenta que no lo veo bien, mal de cerca y borroso en la lejanía; tendré que revisarme los “progresistas”, ¡ah no!, perdón, que son progresivos, el caso es que consiga ver todo, futuro incluido, como lo ve D. Mariano. Mala vitola lleva el puro.

Mientras se debatía, en la calle, los de “la chispa de la vida” ratificaban que en su situación, de poco sirven las placenteras palabras aportadas por el Presidente en el debate.

Por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas, tralará…

lunes, 17 de febrero de 2014

HOY HAN LLEGADO


Lo hicieron justamente ayer por la tarde. Venían de África, o al menos así nos lo han dicho siempre. Sí, pura rutina, son ciclos. Lo sabemos, se concentran en el litoral africano, y en bandadas más o menos numerosas llegan a la península. Una vez en territorio español, se distribuyen por su geografía. Van donde encuentran sustento fácil y donde puedan instalarse con la mayor comodidad posible.

Partieron casi a la vez que la última remesa de desesperación africana que intentó franquear la frontera, pero ésta lo tuvo más fácil que la humana. Sobrevolaron altas vallas, no sintieron las concertinas de la discordia, no acusaron botes de humo ni pelotas de goma. Solo se mojaron por puro deleite y no tuvieron que pagar con su vida el tributo de la soñada y ansiada libertad. Hablo de las cigüeñas del campanario que acuden todos los años a la llamada reproductora.

Cada 3 de febrero, festividad de San Blas, comienzo a observar cuando llegan; si pasan los días y no aparecen, recuerdo lo de… “Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres, año de nieves”. Seguramente nevará después de este día; no porque las cigüeñas no hubieran llegado en esa fecha, si no por el propio tiempo invernal de estas fechas, los ciclos cambian y hasta los refranes pierden vigencia. Antaño, se marchaban durante 3 o 4 meses. En los últimos años apenas nos abandonan poco más de un mes; seguramente sea debido al calentamiento global, que tiene la culpa de todo; ciertamente el tiempo ahora es más benigno y aquí encuentran lo que necesitan.

Llegaron en pareja, justamente después del bucólico día de San Valentín; era un 15 de febrero, festividad de San Saturnino. Nada más posarse, afanosas, comenzaron a acomodar uno de los nidos de la iglesia de San Lorenzo. La primera colocaba las pocas ramas que quedaban en orden, la otra iba y volvía con más ramas en su pico, grandes, pequeñas, dependía el tamaño para el arreglo puntual.

Ahora pasarán semanas de gran ajetreo, continuas idas y venidas ocuparan su tiempo…, primero comida, luego una rama, más tarde toca una lata de aceite, después algo brillante, una rueda de bici, una culebra…; es curioso lo que suben a las alturas, así que un nido en un tejado normal, por peso y por acumulación de excrementos, resulta un gran problema.

Una vez el nido esté remozado, la hembra pondrá unos cuatro huevos, que en el transcurso de un mes eclosionarán. Desde el mirador de mi casa, todos los años he visto uno o dos polluelos (excepcionalmente tres). Hasta romper la cáscara, la pareja se turnará en labores de incubación, y después, ambas se encargarán de la alimentación, realizando infatigables viajes. Por San Pedro y San Pablo toda la familia volará en busca de comida, y al caer el sol, ocuparán torres, pináculos y cabezas de santos en nuestra catedral. Ya de noche, volverán al nido, a pata coja otearán como la calle se vacía de personal. Por otoño acudirán atentas a los surcos removidos por de la reja del arado, y se posicionarán para atrapar cualquier animal que surja entre el vaho de la tierra, porque hasta entonces habrán basado su alimentación en diferentes vertederos, conocerán el sabor de la pizza, la hamburguesa y hasta el de la trucha al horno, porque culebras y ranas, cada vez consiguen  menos.

Siempre he escuchado que son fieles, vamos, que sus lazos de pareja duran toda la vida, que son monógamas y mantienen un código ético nada promiscuo. Vuelven siempre al mismo nido que dejaron la temporada anterior, si llega otra pareja, ocupará en zona aledaña otro gran nidal. Vemos espadañas imposibles con numerosos nidos.

Observarán desde su atalaya privilegiada los fuegos artificiales, indiferentes, sin inmutarse, dejarán resbalar la lluvia por sus plumas, y cuando los fríos comiencen a notarse con más severidad e insistencia, partirán hacía tierras cálidas en busca de la copa de aquel baobab o argán, los mismos donde dejaron sus nidos la temporada pasada. Alguna no volverá. ¿Alguien sabe dónde mueren las cigüeñas?. De moradores migratorios humanos de tierra africana si sabemos que algunos reciben a la “parca” mojados, intentando desesperadamente lograr su sueño, huyendo de la miseria a bordo de algo parecido a una barca en la que han invertido todo, intentan huir y a la vez olvidar luchas tribales y el injusto reparto de riquezas del mundo.

En contra de lo que piensen algunos, no lo hacen por fastidiar al responsable de la Guardia Civil, ni al ministro de turno, que han tenido que ir modificando e improvisando cual de las diferentes versiones se acerca más a lo que va apareciendo en imágenes. La realidad es que mientras no se ataque el problema desde el origen, promoviendo libertad, formación, empleo y generando recursos suficientes; a la hora de comer seguiremos asistiendo impasibles a noticias de ahogamientos, zozobras, cortes, saltos, muertes provocadas por la desesperación, algún acto heroico a cargo de la benemérita, y más de los mismo día tras día. Internet muestra un mundo diferente, irreal, pero no da de comer. Nos repartimos su tierra en sucesivas guerras, colocando en el poder marionetas sin escrúpulos movidas por intereses espurios, y cuando acabamos con sus recursos y no resultó interesante la participación en proyectos de futuro, los dejamos abandonados y desesperados, tanto, que no les queda más alternativa que poner tierra por medio. Historias de la historia.

Esta semana se habrá mezclado en las playas del sur el crotoreo ruidoso producido por el pico de la cigüeña blanca al comunicarse, ruido observado y seguido por miembros del Seprona, y enfrente, el estruendo de armas disparando pelotas de goma a cargo de unidades de intervención de la misma Guardia Civil cumpliendo a duras penas las órdenes impuestas.  Seguro que alguno de los que han perecido esta semana pasada en aguas españolas, vio surcar por el aire en vuelo majestuoso alguna bandada de cigüeñas, causándole envidia considerar que una vez llegaran las aves a su destino europeo, no tenían que ingresar en inútiles centros de internamiento, regularizar papeles, ni malvivir eternamente.

¿Se sabe de algún ilegal llegado a Gibraltar?. Nunca lo he leído. Seguro que el peñón dispone de leyes sobre inmigración muy severas que limitan su llegada, por eso es más fácil hacerlo donde la legislación es contradictoria. El problema no es solo de la nación receptora, si no de toda Europa (comunidad, viene de común). ¿No habría que exportar la alícuota parte de ilegales que entran en España, Italia, Grecia… etc., a cada país de la comunidad europea?. Resulta paradójico que esta Unión Europea nos afee la conducta contra la entrada ilegal (más bien los métodos empleados), y por otra, nada se haga si en algunos países, a un español, europeo (de momento), si no encuentra trabajo en tres meses, se lo expulsa dejando en nada la pretendida libre circulación de las personas europeas, ¿son problemas de letra pequeña?. Que hay mantener la legalidad, ¡sin duda!, de otra manera se nos irá de las manos, y algún colectivo, como siempre, será culpable del paro, la inseguridad, violencia, etc.; y pagarán tanta frustración, ha ocurrido así siempre.

Hasta el mito ancestral y creencia popular infantil  que las cigüeñas portaban y repartían bebés, también se ha utilizado históricamente para diferenciar clases: en época de esclavitud en Estados Unidos, se decía a los niños blancos que a ellos los traían las cigüeñas, y que los hijos de esclavos nacían de huevos de buitres. Libres, esclavos, pobres, ricos, castas…, causa de desavenencias, asesinatos, violaciones y movimientos migratorios imposibles de parar. La vida tiene estas incongruencias impensables cuando se redacta una constitución, un estado europeo o unos derechos humanos. La realidad, tristemente, es que los pobres y desvalidos hijos de un Dios menor siempre seguirán con la adversidad enfrente.

Me imagino los mismos días a andaluces grabando estos avatares como si fueran un espectáculo más, una chirigota irreal plena de dramatismo, verlos palmeando en el agua, gritando angustiados, certificando como algunos se pelean con la muerte al intentar pisar una tierra de esperanza, visualizando el duro viaje al pairo de mafias y condiciones duras para estas pseudo-embarcaciones, viajando hacinados en cayucos, con menores, embarazadas… y al mismo tiempo, también yo, desde mi mirador, ejerciendo de “voyayeur” al observar la pareja de cigüeñas blancas que tengo por vecinas, aves que en pura poesía llegaron un 15 de febrero para anunciarme que el duro invierno estaba pasando. Seguramente si fueran inmigrantes africanos no encontraría tal poesía en la vecindad. Recuerdo una foto que ganó un premio Pulitzer, era en una playa española, se veía una pareja tomando el sol, ambos en bañador, a escasos metros aparecía tendido el cuerpo inerte de un africano que a diferencia de las cigüeñas, vio truncado el legítimo sueño de conseguir una vida mejor. Posiblemente a los bañistas les hubiera dado más pena una cigüeña muerta a la orilla, es menos habitual y no salen en los informativos.


viernes, 7 de febrero de 2014

BAJAD EL PUENTE Y SUBID EL RASTRILLO, !MALDITOS!


           Pese a que a mediodía se colocan con su guitarra, hatillo y can, me gustan mucho más por la tarde.  Cuando el sol cae por detrás de la puerta de Santamaría de la catedral, y las farolas pares (las impares hace tiempo que no lucen en muchas calles), comienzan a iluminar la travesía, ellos se instalan en la calle Laín Calvo confluyendo con el arco que da acceso a La Flora. Enciende sus antorchas, desprendiendo olor a combustible barato y comienza a hacer malabares con ellas; otras veces realiza ejercicios de pelotas (sí, pelotas de goma, obviamente), mientras, el otro, anillado en la nariz y con más agujeros que un pasapurés, con salero encendido dice: “Échenos algo, aunque sea una bronca”, “es para pagar la póliza de incendios”, “pedimos ayuda para la caja de resistencia de los dientes”, dice mientras muestra su abandonada dentadura plena de huecos, que hace se remuevan sentimientos olvidados y rebusques unos céntimos en el bolsillo, y así diariamente van acumulando chascarrillos ingeniosos para “sobre-morir” a tanto despropósito.

Nos hemos vuelto a acostumbrar a ver pobres pidiendo por las calles. Seguían todavía los tradicionales de las iglesias, los de siempre, pobres de raza y nacimiento, pero a estos de “pedigrí” incuestionable se han unido músicos ambulantes, obligados indigentes leyendo libros por detrás del bote colocado al efecto, alguno solicitando su óbolo enseñando los descalzos pies; otros tararean algo ininteligible que acaba en comer, caridad o por Dios… Jóvenes cabizbajos, avergonzados y derrotados, arrodillados en medio de la plaza cuando más llueve. Hay otros rogando no se lleven los cartones que le sirven de perenne lecho, incluso vemos a algunos disfrazados de peregrinos pretendiendo ablandar el corazón de los que pasan; seguro que muchos viandantes transitan con similares problemas; pero no se atreven a pedir. Nos dicen que hay también mafias que como proxenetas de la pobreza controlan y defienden los puestos tradicionales más rentables (parroquias ricas y pontazgos exquisitos), y conocemos también perennes acordeonistas preludiando fiestas locales. Lo cierto es que a muchos en los últimos años no les ha quedado más remedio que olvidar sus oficios más o menos cualificados y reconvertirse en profesionales del pedir.

De todos ellos, de los habituales, me quedo con una joven, pizpireta, resuelta, artista, que con su violín toca música celta de manera primorosa. Me gusta también un guitarrista acústico con amplio repertorio (muy importante cuando convive debajo de tu ventana), y luego los dos descritos en los primeros párrafos, éstos, por su atuendo, calzado, perros y ejercicios, me recuerdan a los saltimbanquis medievales, y la verdad es que muy poco ha cambiado desde aquella oscura época.

Nos encontramos en un “estado feudal democrático”. Sí, los señores de la guerra siguen siendo igual de déspotas y ajenos a los problemas, mientras los cortesanos, al igual que entonces, siguen llevándose el ahorro y esfuerzo del pueblo, pero eso sí, ahora para más escarnio los elegimos nosotros cada cuatro años.

Es verdad que hay mucha similitud. Miren ustedes sobre sus ingresos lo que pagan de impuestos y comprobarán que el diezmo de otras épocas era una tontería. Ahora no nos esquilman las gallinas o el cerdo, pero si la vivienda, y además sigues debiendo dinero de por vida a la entidad, vamos, la usura medieval de siempre. Continúan los señores de armiño y seda – como entonces - saliendo a la calle con todo boato, carruajes, banquetes… y emulando a sus antecesores, lo hacen con su guardia pretoriana. ¡Menos mal que no hay cadalsos!, aunque algunos los pidan. Tenemos adláteres mesiánicos,  iluminados magos, algunas brujas malvadas, abades mitrados silenciosos y beligerantes con el poder (y viceversa), y quien quiere ser visir en lugar del visir. Mantenemos legisladores imponiendo más tributos y multas, incluso a quien pida o busque comida en contenedores; ¿si no tienen para comer, cómo van a pagar multas?. Tan solo nos falta un Robín Hood convertido en Tempranillo que ponga un colorín colorado a la penosa historia.

Mal futuro se presenta cuando nos hablan de recuperación y hoy, 4 de febrero de 2014, leo en la prensa cifras que en otro tiempo y con otra cultura hubieran servido para tomar al asalto el castillo, quemar la torre del homenaje y colgar en una pica la cabeza de sus opresores. 113.097 parados más en enero, la Seguridad Social ha perdido en ese mes 184.031 afiliados, ¿qué pensiones se podrán cobrar en el futuro?. Cuentan las noticias que un 30% de los niños están instalados en la pobreza, que se desmayan en clase por hambre, y que los comedores sociales están totalmente desbordados.

Estamos en un país de 47,27 millones de habitantes, donde sólo trabajan 16.173.610; de los autónomos, (incluidos en la cifra), uno de cada dos es pobre. Vemos que 2.000.000 de familias tienen todos sus miembros en paro, vivimos en una nación en la que la tan cacareada Reforma Laboral sólo ha servido para destruir y abaratar empleo, y el que está en estas bolsas marginales, con hambre y futuro incierto, muy poco le importa digan que se está saliendo de la provocada crisis, que todo es cuestión de tiempo, que creceremos dos décimas, que la prima de riesgo está baja, que el Ibex ha subido y que no nos van a intervenir; nada de esto sirve para mitigar el hambre o pagar la luz (esa es otra). Me suena a aquél que no daba de comer a su canario, y le enseñaba un anuncio en prensa: “Se vende alpiste”.

Sabemos que los ingresos familiares han bajado el 20%, que los salarios se han recortado de media un 10% y los “EMPLEOS A TIEMPO PARCIAL INVOLUNTARIO” han servido para que tener un trabajo más o menos fijo no sea suficiente para salir del umbral de la pobreza, ni tan siquiera para recuperar la caja de la tesorería. La realidad, la cruda realidad, son los datos expuestos.

Nos cuentan ahora (época pre-electoral), que van a bajar los impuestos. ¡Que no!, que como mucho se igualarán, que ya se encargaron de subirlos cuando en campaña prometieron lo contrario. También airearon que nunca hablarían de la herencia recibida y tras dos años seguimos oyéndolo como justificante. ¿No tenían la llave?, ¿no prometieron frenar el paro, y desde entonces hay más de 1 millón de parados más?, ¿no consiguieron mayoría por las promesas ahora incumplidas?. Sabemos que llegará un momento que se frenará y volverá lentamente a recuperarse,  y mientras, ¿cuántos cadáveres por el camino?.

Con una nefasta oposición que abrió el melón de la opresión y la injusticia, que ahora no se opone nada, con señores feudales coleccionando eufemismos que atentan contra nuestra inteligencia, fabricando leyes entre atanores y alambiques más propios de la “Alquimia El Trile” que de un congreso de diputados, y/o aplicando el “rodillo electo”, convierten todos los ingredientes en pócimas pestilentes y nauseabundas, tales como rebajar el IVA para el arte y por contra aplicar el 21% a lo más básico y necesario. Nos obligan a ejercitar pago, copago y re-pago en sanidad u otras materias; eso si, nos dan las gracias por los esfuerzos realizados, ¡si no nos podemos negar a pagar!; las gracias se dan a quien colabora desinteresadamente, si no suena a regodeo.

Sabemos de regidores – por ejemplo - que teniendo el deber de velar con celo por el cumplimiento de la ley, son ellos los que las incumplen fumando en el ayuntamiento y además con prepotencia jactándose de ello. Gobernantes creando en contaminadas redomas formulas magistrales que conviertan el fraude en activos de bancos malos (como si alguno hubiese con bondad), que luego venderán a la baja a sus amigos, y para mas escarnio asistimos a ver como los representantes de los trabajadores se llevan para su alhacena ingresos que eran para cursos de formación de parados, y emulando al poder, degustan langostinos y fino (estos sindicalistas, del anuncio de Rodolfo Langostino sólo entendieron lo del “llevááááme a casa”, dinero incluído). Con todo este cúmulo de leyes injustas y opresoras, solo nos queda gritar: ¡Bajad el puente y subid el rastrillo, ¡malditos!, que queremos entrar para arrasar el patio de armas!.

Se especula con la miseria y la pobreza, así no es de extrañar que en este barrio burgalés con nombre mezcla de medicamento y explosivo, la gente salga a la calle; ocurre que cuando no se tiene nada que perder, la masa se revuelve y muestra su enfado; lo del aparcamiento, seguro fue la espita y detonante para hacerse escuchar en un ¡basta ya! y poner en asedio y brete al castillo de los despropósitos.

Lo mío por edad es todavía más triste, solo me queda ponerme en una esquina, vestido de harapos, dejada barba, y con la mano extendida cantar aquello de La Bullonera:

“El pantalón sin culera,
tengo las abarcas rotas,
el pantalón sin culera,
el bolsillo sin un duro,
¡Buen invierno me espera!

Algo más sacaría.

¡Lástima, acertaron a mamar!, que dice un amigo.

lunes, 6 de enero de 2014

EL CÁNCER Y LA SOLEDAD


            Apenas un pequeño titular en el periódico local, poco relevante para una tirada nacional, no merecía la pena, los Gürtel, Urdangarines, Cristianos y Messis eclipsaron la noticia.

Sucedió al más puro gusto Carpanta; sí, lo más recurrente en viñetas de indigentes: un puente… y debajo, conviviendo, un par de dramas avocados por circunstancias propias: desarraigo, drogas, paro, alcohol…, y a todas ellas hay que añadir ahora una más: ¡Cáncer!.

La noticia era escueta. Uno de los grandes ríos, el Ebro, fue testigo de la tragedia. El improvisado hogar (va de eufemismos) consistía en una tubería de apenas un metro de diámetro y diez de longitud, fue este lugar donde Luis Huertas Castel dijo adiós a una vida anormal para esta tipología de marginación. Huertas tenía cáncer, lo sabía, era un cáncer “suyo”, propio, un cáncer que no quería compartir con su familia y mucho menos con su hermana que ya había perdido una hija por esa maligna, cruel y traicionera enfermedad, él también había sido testigo directo de la dureza y el drama que provoca y quiso evitarlo en lo posible. Cuando lo supo, abandonó su casa en Zaragoza y deambuló perdido en sus pensamientos, dando tumbos hasta que se instaló en un tubo, sí, un tubo de hormigón destinado a desaguar avenidas de agua y no un reducto dispuesto para ver como se lamen las heridas los desheredados de la tierra, aunque en este caso la condición sea por decisión propia.

Ángel – su compañero - conoció a Luis en 2007, dice que se iba a acostar cuando lo vio cabizbajo deambulando por las inmediaciones del Ebro y de su improvisada casa. Lo conocía de verlo por allí y de hablar sobre intrascendencias en alguna ocasión, pero esa noche se acercó a la embocadura y le dijo: “He decidido no volver a ver a mi hermana nunca más”, “bueno, pues vente para el agujero”, respondió. Como suele ser en este código no escrito, jamás le preguntó por su vida anterior y nunca supo de su enfermedad. 

Cuando ha fallecido contaba con 67 años; dice la noticia que se divorció y tenía como toda familia, una hija, dos hermanas y una sobrina; parece ser había contra él alguna reclamación pendiente por parte de Servicios Sociales. Ángel, su compañero de tubería asegura que adoraba a su hija y contaba: “Él quería ingresarle suficiente dinero para que se pudiera comprar un piso”. Se jubiló con 62 años y le quedó una pensión nada desdeñable de 2200 euros, con los ingresos de ambos compraban comida que compartían y guisaban en su precario reducto, otros días lo hacía en algún restaurante de la zona. Curioso es que por entonces Luis todavía trabajaba, y salía todas las mañanas de su “agujero” a cumplir la jornada laboral. ¿Qué pasaría por su cabeza?, ¡así es la sociedad actual, nadie sabe de nadie!. Con mis ojos y mentalidad no entiendo su situación, seguro que Luis además de la enfermedad diagnosticada tenía sus “razones mentales” personales e intransferibles.

Sus dos hermanas nunca supieron donde vivía. Hablaba con una de ellas y con su cuñado, pero cuidándose bien de que no se enteraran de sus condiciones de su vida. Les engañaba diciéndoles que vivía en un piso con un amigo… ¡un piso cilíndrico de menos de un metro de diámetro!. Cuando iba a verlos se acicalaba y se ponía sus mejores prendas, era cuestión de representar un papel, “estoy bien”, decía. Parece ser que hasta un momento determinado fue al médico, pero poco a poco dejó de ir, sabía que la muerte oculta entre juncales rondaba los ribazos del Ebro. Últimamente su hermana recibía las citaciones médicas (dejó esa dirección para correspondencia), y cada día que estaba citado, ella acudía con la esperanza de verlo en la consulta. Luis lo había decidido, no acudiría más.

Lo sabía y lo tenía todo previsto, dejó pagado su entierro y funeral cuando dando un portazo sin ruido a la vida pasada abandonó su casa en Zaragoza, ¡nunca quiso ser una carga para nadie!. Cuenta su compañero Ángel que nunca podrá olvidar lo que le dijo antes de encontrarlo esa tarde muerto: “Yo, en esta vida, ya no hago nada”. Asegura que nunca le habló de su enfermedad y añade que estuvo ingresado unos días antes del desenlace, exigiendo que no se lo comunicaran a ningún familiar. Buscaba la soledad por bandera, recibió a la muerte a “porta gayola”, sin aspavientos, mirándola de frente y enfrentándose a ella pensando: “Aquí me tienes, me llevas, pero a mi con mi soledad”.

El drama para la familia tiene que ser brutal, ¡no haber podido hacer nada por él!, no poder acompañarlo en sus últimos momentos, tocar su la mano…, disimular una lágrima…, hablar de lo injusta que es la vida…, lo cruel que es la enfermedad… Al vacío familiar hay que añadir los 1000 porqués sobre lo que pasa para que una persona normal acabe mal muriendo en una fría tubería, alejada de los tópicos de encarar “la parca” en una cama, arropado por familiares. Allí murió – quiero pensar – plácidamente, sin el lógico perro vagabundo de mirada lánguida aullando, él sólo allí arrullado por el sonido del agua, llevándose en su corriente al Mediterráneo los últimos pensamientos de este poeta de la enfermedad, especialista del silencio y casi un anónimo y atípico indigente que no fue noticia en la prensa nacional porque ¿a quién le importa quién vive bajo los puentes?.

ESCOCIDO DE TANTO CAÉRSEME EL GEL



             Creía tener el gel bien asido, parecía que la forma ergonómica del envase no permitiría que se me escurriera entre las manos, cuando alguien se dedicó a embadurnarlo de una especie de vaselina o jaboncillo. El recipiente no era el mismo, tenía algo pringoso,  resbaladizo, desagradable en exceso y sumamente perjudicial, resultaba imposible sostenerlo con fuerza. En los últimos años, personalmente se me ha caído la preciada botella al suelo en numerosas ocasiones, todas ellas programadas y articuladas para el mismo fin, llegué a pensar en algún momento que todo era causa de mi torpeza, pero el tiempo confirmó que no. Aunque quiera evitarlo, tras agacharme inocentemente, me la ha acababan colocando… y no doblada precisamente, claro que te den contra tu voluntad se llama violación. Al final nos dejan con el esfínter más cerrado que el Banco España el día de Navidad,

Así fue, me desfloraron cual joven, cándida e indefensa doncella; de nada valieron mis gritos y pataletas, maldecí, protesté…, ¡no por favor, que soy virgen!, y dio la sensación que eso “les ponía más” y a golpe de orden ministerial destrozaron mi inocencia.

Allí estaba yo, como muchos, hace 6 o 7 años, disfrutando del momento entre pompas aromáticas de gel de baño y cánticos afinados, cuando de las manos, tras dar ciegas cabriolas como si se tratara de un salmón recién pescado, se me escapó el gel, y… ¡toma!. Un gobierno progresista – decían - que no llevaba en su programa aumentar la edad de jubilación, lo hizo justificándolo ser inevitable, ya saben, todo por salvaguardar las pensiones del futuro, ¿de qué futuro?. ¿Recuerdan aquello?, ¿susto o muerte?… “bueno, prefiero susto”… ¡Joder que susto!, ¡ah, haber pedido muerte!. La virginidad democrática hacía tiempo que me había desaparecido, más no el recuerdo de aquel día que perdí el gel por el desagüe… rememoro la situación con ojos escocidos y llorosos, todavía no he encontrado el envase perdido que me vendieron durante 40 años que en la etiqueta decía: “te lo quitamos poco a poco para tu jubilación”. Si en 1976 estrenaron La Fuga de Logan, en 2014 irrumpe con fuerza La Fuga de Logaran... tizado.

Tras gastar demasiados envases de “polvos de talco”, como por miedo la gente casi no se duchaba, alguien aseguró que si él controlaba el baño no sería necesaria más vaselina, que sería todo jabón de glicerina y aroma floral, pese a que se sabía que era publicidad engañosa, ¿quién se resistía?. Los abonados, desesperados por el olor, eligieron - por desgracia - en mayoría éste otro “personal trainer” de tufillo empalagoso y dulzón, que se hizo cargo del balneario cambiando normas, cambiando porteros, instructores, vigilantes, socorristas… etc., (que a su vez, siguiendo tradicional costumbre habían metido los anteriores gestores), entonces parodiando a Corleone y la “familia”, los hermanos de éstos ocuparon el lugar de los hermanos de aquellos. Como era previsible lo controlaron todo introduciendo en el negocio a sus amigos y gente de la cuerda. Era para nuestro bien, ¡la higiene soy yo!, afirmaron. Nos aseguraban que tenían que controlar el vestuario en profundidad y todo sería más llevadero. Poco tiempo había pasado cuando aquel catálogo de envases atractivos que vendieron en mentirosa campaña, se convirtió en otro con botellas tan imposibles de asir que provocaban su caída cada poco, los usuarios tenían que agacharse y dejar indefensamente a la vista la confluencia de glúteos, ¡toma y toma!, una y otra vez. Seguía siendo duro y molesto, no consolaba que viniéramos de un elevado dolor instalado en la  parte más baja del coxis. La consigna era acabar con los abonados anteriores, abrir una nueva lista de usuarios con menos derechos, racionar gel y rentabilizar el nuevo “cotarrillo”. Esto para ti…, te doy esto y tu a cambio…, vamos, lo típico de épocas pasadas.

Es verdad, hemos tenido tres crisis: financiera, industrial y de la administración, pero nos estamos olvidando de una cuarta: la social. ¿De qué van a vivir hasta poder jubilarse los miles y miles de trabajadores que han causado baja en la empresa con más de 50 años?, ¿cómo van a medrar si han eliminado baños públicos y les descontarán alrededor del 30% de la pensión (7% por año no trabajado anterior a los 65 y…)?, esto  suponiendo que hayan cotizado toda una vida, más de 38 años y medio; pues lo cuento: rezando para que mamá (el papá es más difícil), aunque tenga casi 90 y un alzheimer tan cruel como las propias medidas, viva unos 10 años más, lo suficiente para poder solicitar una ridícula pensión y subsistir aunque sea sin baño, comprobando que la “jubilación dorada” era pura quimera, ¡ni tan siquiera han dejado para purpurina!. ¡Qué triste!, la gente mayor malvive perdiendo poder adquisitivo, eligiendo entre medicinas y comer, y se les saca de las residencias para que la familia pueda seguir tirando. ¿Y los jóvenes?, ¿qué pensión les quedará si tienen que cotizar durante casi 40 años? (de momento). Con esta generación de los que ahora son padres se acabarán las pensiones y el concepto “ayuda familiar” pasará a ser un problema circunscrito al propio entorno. Ahí, ahí está precisamente el meollo del asunto y el porqué de la permisividad y parabién gubernamental al propiciar abaratar y acabar con el sistema jubilación. ¿Cuántos anuncios leemos de planes de pensiones?. Nos están instalando en el miedo.

Hasta hace pocos años injustamente se otorgaban máximas prestaciones con menos de dos decenios de cotización, dieron SOVI a quien mal-justificaba un año de trabajo; tuvieron prestación gente con 8 y 12 años de dudosa cotización, y por el contario, a los muchos de los que han intentando dosificar el gel, secándose a soplidos para poder aguantar hasta el final, han hecho lo imposible para sacarlos  a la calle “en pelotas” y “qué les den”; tan solo les han permitido sacar el poco gel que cabe en el tapón.
Estaba todo estudiado. Con impunidad han expulsado de los centros termales a gente demasiado joven para jubilarse y demasiado mayor para encontrar trabajo (que no para trabajar). Acotan la entrada al recinto a jóvenes y recién licenciados, grupos que por higiene mental y necesidades básicas, no tienen más remedio que buscar zonas de baño en otros lugares fuera de nuestras fronteras, y aquí nos encontramos centenas de millar con los pelos sin secar, maldiciendo el entramado político. Para más problema, cada año el envase se nos cae nuevamente con repetidas subidas de impuestos, agua, gas, basuras, transporte, combustible, seguros… etc., para paliarlo y con engaños sin rubor dicen que no se pierde poder adquisitivo, cuando los salarios se bajan, y en esfuerzo infrahumano suben 0,50 euros las pensiones mínimas y 6 cuando se trata de máximas, y así, en pelotas y tratando de ocultar mis partes pudendas, de repente, en este 2014 el recibo de la luz me encontró arrodillado en el suelo jabonado, totalmente indefenso con la frente contra el desagüe.

Dicen que mantienen calidad en el servicio, pero vemos que no, y el alquiler de taquillas cada vez es más caro. Los tiempos de la subvención “para todo” han pasado, debemos hasta el “agua bendita” del bautizo, vamos, que tenemos que pagar los fastos a los que nunca estuvimos invitados y para justificarse, indolentes, nos cuelgan el sambenito de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Ahora nos cuentan que el número de caída de usuarios se ha frenado, que cada vez se abonan más a las instalaciones, que se recuperarán las cifras. No se mientan, de las listas de espera anteriores han salido jóvenes que no aguantaban sin ducharse, se van y desgraciadamente estos cuerpos atléticos (la generación más preparada) tardarán en volver, otros se han cansado de hacer colas esperando una oferta de trabajo que jamás llega, y muchos de los que entran a diario al “complejo” cuentan como nuevos cada jornada; se contabilizan contratos diarios de lunes a viernes para darlos de baja sábado y domingo, o de día en día…, o de horas, todo un engaño manifiesto. Afirman que si lo hacen así es porque para eso los hemos elegido democráticamente, sí, lo “del pueblo, para el pueblo, pero sin el pueblo”.

Desde 1975 fecha en que se abrieron las instalaciones de “Los Baños Democráticos”, en el balneario social de esta España, tan solo ha cambiado la elección de la gestión del local, algunas paredes se han insonorizado, se han blanqueado las juntas de los azulejos, y aunque dicen quitar alguna mancha de humedad resulta que siempre les sale otra más grande, y tras el “anda que tú”, el puto frasco se sigue cayendo hasta la saciedad. Me da la sensación que el tratamiento es similar al de entonces, hasta por ilustres apellidos repetidos; muchos de los que están intentando que te agaches, son los nietos de quiénes lo hacían con nuestros padres y abuelos. Sin duda haría falta hacer una limpieza general y en profundidad en todas las dependencias, picar a fondo alguna pared, encontrar el origen del perturbador moho y repartir botellas con asa.

Seguro que tendremos oportunidad de elegir; éstos o los siguientes nos prometerán más higiene, toallas con rizo, chanclas finlandesas, perlas de jabón, velas, barritas aromáticas y hasta suelos con tarima antideslizante… no se lo crean, al segundo día cederá la escueta toalla, se soltarán chanclas, las velas se amortecerán y habrá que pagar más en el recibo energético. Las barritas de sándalo seguirán dando el mismo tufillo que desde hace muchos años impregna el ambiente de estas instalaciones, y lo peor de todo,  las perlas resbalarán hasta el suelo. Resultado: ¡Nos tendremos que seguir agachando!, y sin quejarnos que están prohibiendo protestar. ¡Mariano, una de vaselina!.

Estoy de bajón… me voy a la sauna…, seca, por si acaso, ¡nunca me ha gustado el aliento en la nuca contra mi voluntad!.

martes, 31 de diciembre de 2013

LA FELICIDAD DEL ABUELO


Como muchos días, ayer volví a cruzarme con él, iba más deprisa de lo acostumbrado, y también más ausente.  Venía Procopio a lo lejos  con su gorra del Real Madrid, siempre ha presumido de ello. Menudo nombre le pusieron, sería cosa del santoral o de algún tío recién fallecido. Un día me contó que su padre se llamaba Custodio y su abuelo Tarsicio, así que el primer día que lo vi con la sillita, le  pregunté que como se llamaba la criatura, !Javier!, dijo; nosotros en casa le llamamos Javi, aunque a su madre no le gusta demasiado.

Hoy al verlo venir sólo, me he percatado que era domingo. Los sábados y domingos para “Proco” son más aburridos, no le dejan al nieto. ¡Aunque no te lo creas lo pasamos mal!,  mi mujer tiene más genio cuando no está el niño. ¿Sabes?, tenemos la suerte de que los padres de Cristina – mi nuera – no viven aquí, así que lo tenemos toda la semana con nosotros, me dice. Bueno, en agosto está con ellos 18 días seguidos.

Como ha cambiado todo. Siendo yo niño, los cumpleaños y los domingos eran los únicos días de la semana que íbamos a casa de los abuelos. Comíamos arroz con menudillos de primero, de los segundos no me acuerdo demasiado porque el arroz era sublime, creo recordar que la mayoría de las veces había pollo asado. Ahora  es justamente al contrario, los nietos están con sus abuelos toda la semana salvo en fin de semana. Existe un calendario con horarios estrictos y controlados que el abuelo mantiene grabado a fuego, todo depende del turno del padre, de la hora de depilación de la madre  (o al revés... que no sé)  y/o del partido de paddel de ambos.

De lunes a viernes sobre las 10 de la mañana, cuando nos cruzamos se le ve feliz. Ya a lo lejos veo que se para, se pone frente a él y hace alguna cucamona, brinca, salta, danza..., pone el pulgar en la nariz, extiende la mano, coloca sobre el meñique la otra mano extendida y mueve los dedos con soltura impensable tras la artrosis que se ha instalado en sus articulaciones en los últimos años. Todo impensable cuando con mirada militar ejercía de encargado en el taller. Me saluda, se para, y me cuenta las últimas peripecias del infante. Si nos entretenemos un poco, el niño se impacienta y llora…, ¡no llores!, !casi no llora!... Javi, es mi amigo y te quiere mucho, trabajó con el abuelo ¿sabes?, le dice mientras lo coloca bien en la silla…, “es más majo”, ¿y listo?..., no puede serlo más; ahora tiene los ojitos llorosos porque tiene algo de catarro, en cuando llegue a casa le daré el jarabe que me ha dejado su madre…, bueno, fiebre, lo que se dice fiebre, parece que no tiene, comenta a la vez que lo toca la frente volviéndole a poner bien la bufanda. Prosigue: "aunque no te lo creas se toma el biberón solo, bueno... si come hasta lechuga". "El pediatra nos ha dicho que es más alto que la media…, !menos mal que se ha mejorado la raza!". El niño se impacienta, vuelve a llorar, ahora ya con hipo, Procopio saca su pañuelo, lo limpia, y me dice: "bueno, hasta mañana que este es el que manda, y su abuela estará loca por verlo". !Estará tan guapa como siempre!, la das recuerdos de mi parte, le digo.

Anteayer estaba algo más triste, era lógico, me dijo que comienza a ir al colegio, que le van a quitar al niño. Solo estará con él el rato de ir a buscarlo al cole y el la comida, "suponiendo no se quede al comedor...", "espero que los recortes me vengan bien esta vez y que el comedor esté clausurado", dice autoconvenciéndose que poco o nada cambiará..., "no me importa madrugar y coger un autobús para recogerlo, ya sabes donde vive mi hijo", me aclara.

Sigo subiendo hacia Fuentes Blancas, y pienso en el cambio que ha sufrido el amigo Procopio desde que es guardián de su nieto. Ni una loba recién parida defendería mejor su camada. El cambio ha sido acorde a la situación y los tiempos; recuerdo cuando decía: “Joder, ayer me encontré con Ramón, ya sabes, el de bobinas..., llevaba a su nieto y parecía una madraza”, “mira que se aprovechan sus hijos”, y ahora, ahí le veo haciendo los mismos gestos que Ramón. Cuando nos despedimos analizo que nosotros en su momento casi no disfrutamos de los hijos: el trabajo, el pluri-empleo, sacar la familia adelante en aquellos ilusionantes momentos. !Normal Antonio!, me pienso, el caballo que no participa en la competición llevará siempre la carrera dentro, y es que de abuelos se tiene la afectividad en los poros (igual es la edad). No tuvimos oportunidad de hacer demasiadas fiestas a los vástagos, lo lógico es que aunque se tengan más de 60 años, ahora afloren esos sentimientos.

Los abuelos presumen más de nietos que los padres de hijos, no es casualidad. Un tema peligroso intergeneracional: no hay nada mejor que un confidente infantil y peor que un alcahuete consentidor, por esta razón la figura de los abuelos es generosa en permisos y concesiones, lo que impedimos a los hijos lo concedemos a los nietos, ¡seguro!. Yo si un día los tengo, creo los reñiré lo imprescindible para que no se desboquen, para malas caras ya estará su abuela y la Cristina de turno. No me creo que sea verdad eso de que con los nietos se disfruta dos veces: cuando te los dejan, y cuando se los llevan, a "Proco" eso no le sirve.

Nos encontramos ante la mejor generación de abuelos que se ha conocido a lo largo de los tiempos, y todo está a nuestro favor para serlo. Pre-jubilaciones, despidos anticipados, somos más jóvenes... bueno, menos viejos...,  está bien visto..., más tiempo para ellos... Actualmente los padres no lo tienen fácil, bien porque tienen trabajo, o bien porque acusan la imperiosa necesidad de tenerlo, el caso es que si un día los abuelos españoles hacen huelga, se paralizará el país.

Supongo que cuando sea abuelo me pasará lo mismo que a Procopio, si ese tiempo llega y llego, intentaré disfrutar de todo antes de que un día me mire al espejo y no reconozca lo que aparece. Si estoy en una plenitud a la baja normalizada, mi representada rectitud tornará en permisividad, y estaré ansioso porque lleguen las 7,30 a.m. del lunes que será cuando depositen en nosotros toda la confianza para la educación del nieto. Ahora que pienso, los padres de mi nuera viven aquí…, mira que si se lo dejan a ellos…, no, no creo.