viernes, 30 de septiembre de 2016

ESTAS HERIDAS TARDARÁN EN FERRAZ

     ¿Quién dijo que la política era aburrida?

   La izquierda española (PSOE y Podemos) parece que ha desempolvado el vinilo de “La Internacional”, y cuando han escuchado la estrofa “agrupémonos todos en la lucha final”, han pensado que la cosa debía ser entre ellos, y los miembros de sus órganos de dirección la han emprendido a gorrazos.

     Soy más de Santiago Apóstol que de san Pedro “mártir”, pero Sánchez nunca lo ha tenido fácil. Desde el primer minuto tuvo que lidiar con los populares y más tristemente con el acoso de demasiados miembros en su propio partido. Siempre ha estado en entredicho, su secretaría general ha estado sujeta por endebles alfileres, y las maniobras sibilinas de la heredera de los Eres andaluces tampoco han ayudado demasiado. Las luchas ya son a “calzón bajado”, hoy mismo hemos escuchado a Verónica Pérez (andaluza y susanista), presidenta de la Mesa del Comité Federal Socialista afirmar: “No quiero pensar que nadie está secuestrando al Comité de Garantías del partido”, para salir posteriormente a los medios y con rotundidad remachar: “la única autoridad  en el PSOE soy yo, les guste o no a algunos”. A mi la verdad es que me ha recordado demasiado el 23 F. Lo cierto es que con todo este barullo, en un futuro inmediato no se podrá reprochar a los socialistas que nadie dimite en este país, para un concurso de méritos queda el dato: ¡Hasta 17 en un día!

     La alternancia en este país ha sido histórica, tanto en el poder como en la corrupción. Si el socialismo pasado tras ver lo de Matesa nos dejó casos como Filesa, Malesa o Time Sport, el PP se ha ido revalidando en estas materias con mejor nota, para nuestro desconsuelo, en las filas de los populares no dejan de salir casos y casos escandalosos, muchas de las veces amparados y bendecidos por su cúpula, acciones que en cualquier país normalmente democrático hubieran generado decenas de veces la dimisión de su presidente: prevaricación, blanqueo, destrucción de pruebas, martillazos en los ordenadores, malversación, espionaje, obstrucción a la justicia, financiación ilegal, caja B, no dar explicaciones en el Congreso… Blesa, Rato, Bárcenas… Si la alternancia en el poder para próximos ejercicios se centra entre el partido más corrupto jamás visto (por número de casos), y el de la lucha cainita, ¡Apañados estamos! ¿Todavía nos preguntamos por el ascenso de Podemos y Ciudadanos?

     Parece que los “viejos” poseen la razón por definición: “cristianos viejos”, “camisas viejas”, “la vieja guardia”…, y los ex-presidentes creen estar investidos de sabiduría y razón al por mayor. Pasa casi siempre lo mismo, el señor Aznar hace unos meses, cuando a don Mariano no le fue tan bien en las urnas, largó lo indecible. El Aznar particular de don Pedro ha sido el adalid de la puertas giratorias: Felipe González, un socialista que debería haber pedido la baja en el partido tras su ingreso en Gas Natural cobrando un sueldo con bastantes más ceros que el salario mínimo interprofesional, máxime cuando dijo que esta actividad laboral le aburría, y que él apoyaría que se prohibieran estas prácticas. ¡Todo un ejemplo de socialismo!

     Al Partido Socialista actual le pasa como a uno de esos pueblos, llámense Santillana del Mar o Villanueva de las Carretas; los de Ferraz actuales ni son socialistas, ni son obreros y en poco tiempo no serán ni partido, pues acabarán como en “La vida de Bryan”. Recuerdan cuando en el circo romano el protagonista intentaba vender morros de nutria a algunos políticos y se producía la siguiente conversación: ¿Sois del Frente Judaico Popular? … ¡Vete a la mierda!... ¡somos del Frente Popular de Judea!... a los únicos que odiamos más que al pueblo romano, es a los cabrones del Frente del Pueblo Judaico,… y, al Frente Popular del Pueblo Judaicoy al Frente de Judea… ¡Disidentes! … ¡El Frente de Judea somos nosotros!... ¡Creí que éramos de la Unión Popular!… Vamos a ver más bajas que en el Frente del Ebro y van a surgir más facciones que en la Falange.

     Tras casi un año sin gobierno la situación política española está más cerca de cualquiera de las películas de los Hermanos Marx que de “Matar a un ruiseñor”. Los últimos acontecimientos pueden quedar reflejados en dos escenas, una de ellas acontece en “El camarote de los hermanos Marx”, es cuando el orondo ayudante de plomero accede al atestado y minúsculo recinto, y genial Groucho le dice: “Puede ir abriéndose  paso con el martillo”, la segunda transcurre en el Oeste: ¡Traed madera!… ¡Es la guerra! 

     Para que nos enteremos menos de lo que va a suceder, respecto al artículo 36 del reglamento del partido, como siempre sucede en estos casos, la letra está sometida a interpretación: ¡dice esto!, manifiestan los unos, ¡No, justamente expresa lo contrario! dicen los otros. Más meridiano lo tenían los cómicos en “Una noche en la ópera” cuando leían: “La parte contratante de la primera parte, será considerada como la parte contratante de la primera parte”.

     Muchos socialistas se han hecho “caquitas” ante un posible frente de Izquierdas, y la ambigüedad del secretario general aclara poco a las bases: “No a la abstención, y no a las terceras elecciones”, ¡Pues ya me dirás!. Si lo pretendido es formar gobierno con ochenta y cinco diputados  y Podemos, no le va a quedar más remedio que pactar con nacionalistas, independentistas, partidos minoritarios y/o “tocagüevos”, y la situación en la que quedará la centenaria agrupación es preocupante, y como no existen los Partidos Socialistas de Centro Derecha, ni de Centro, ni de Centro Izquierda, por esa duda, lo tiene crudito el PSOE, ya que si se abstienen en una investidura a favor de Rajoy, muchos se sentirán engañados y no entenderán el cameo con la derecha, cambiando la pilila de parroquia, y si no lo hacen, otros tantos entendiendo que no es bueno para España, harán lo propio. Es cierto que la ambigüedad política respecto a su rumbo ha descolocado al personal, el partido que fundó Pablo Iglesias surgió para recoger el descontento del obrero y del proletariado de entonces, esencia que han ido dejando sus modernos dirigentes por el camino, bien por sus comportamientos o por la confusa indefinición ideológica, algo de lo que se ha aprovechado el nieto del fundador.

     Si todo se va apañando de manera artificial, comenzarán a decir que hay que apoyar al partido, aunque más partido de lo que está... Lo pretendido ahora por Sánchez es que las bases se manifiesten, mientras, paradójicamente, los críticos han aprendido mucho del venezolano Maduro, al que tanto ningunean, y para evitar el voto de las bases, aducen que el oficialista debe dimitir para dejar una gestora al frente, vamos, que la voz de los afiliados se la trae al pairo. Recordar que Sánchez fue el primer secretario general elegido por la militancia, y ella debiera opinar para destituir o ratificar.

     Ahora que Pedro se niega a dimitir, la abnegada “dama de hierro” andaluza se ofrece para “reponer la fraternidad”  y ayudar a “coser el roto” de lo que quede del partido, abogando por un congreso al más puro estilo Rajoy, sin prisas. Hay que decir a Susana que los rotos surgen por desgaste o por desgarro, y que cuando uno quiere ser califa en lugar del califa, hay que ser valiente y decirlo, matizando la postura personal de cara a una investidura de derechas. La solución salomónica pudiera pasar por dejar que cada diputado socialista votara en conciencia, convocar las bases, elegir al Secretario General, ratificar una definición ideológica consecuente con las siglas, y ejercer la oposición responsable en la que les han colocado los votos, para posteriormente demostrar con sus acciones que si pueden merecer la confianza de los votantes de izquierdas. 

     Mientras tanto, con don Mariano cómodamente sentado esperando acontecimientos, el PP se muestra afligido, paternal, comprensivo y magnánimo. Todo le vale y de cuando en vez su presidente apelará al talante, sacrificio, y responsabilidad debida de partidos opuestos para “salvar a España”, los mismos conceptos que para desesperación de Aznar I, eludió cuando ante Felipe VI Rajoy se rajó de mala manera eludiendo formar gobierno, y votando en contra en la fallida investidura de Sánchez. No le salió mal,  pues a continuación el acojono por el Brexit le dio más diputados en las segundas. El santiagués es paciente y puede aguantar elecciones hasta lograr una mayoría y más puestos en Congreso y Senado donde colocar a aforados necesitados de amparo judicial, y es que en el PP se frotan las manos pensando que hagan lo que hagan, todo les viene bien. Si hay terceras elecciones, pese a lo descrito anteriormente, consideran que mejorarán resultados, y si triunfan en sus aspiraciones los críticos socialistas, habrá abstención ¡De puta madre!

     Hay que recordar a todos, que en política sucede como en el fútbol, los que arengan a jugadores, entrenador y presidente, dándose golpes en el pecho, agitando banderas y besando el escudo si ganan,  son los mismos que cuando pierden, a la salida esperan  para increpar y llamar vagos e hijoputas a todo lo que se mueve y, es que como dicen las estrellas, los fugaces somos nosotros.

     Mientras unos siguen a la greña y otros siguen eludiendo responsabilidades colocando de senadores aforados a presuntos delincuentes, los de a pie continuamos escuchando ruidos de independencia que amplifican la preocupante cacofonía de las dos Españas irreconciliables.


     Decía el cantante: “Harto ya de estar harto, ¡ya me cansé!

viernes, 23 de septiembre de 2016

HARÁN FALTA CARRILES PEATONALES

    Ahora las bicicletas no son solo para el verano, también lo son para aceras de ciudades en cualquier época del año.

     Se ha celebrado recientemente el día sin coche, ¡que guay!. Salimos eufóricos a las calles entre maillots, manillares, pedales, piñones y cascos (quien lo lleve), ¡que felicidad!, por un día circulamos autorizados por tramos de carretera que se muestran atomizadas de ciclistas. Reivindicación, colorido, animación, globos… y mañana volverá nuevamente la desesperación entre peatones.

     Imaginen la secuencia diaria: calles dedicadas exclusivamente a peatones, un logro que pese a los beneficios que suponía tanto costó justificar, y ahora en un totum revolutum toda la ciudad se muestra con gente de a pie conviviendo en mala simbiosis con cierto anarquismo por parte de algunos de la biela, lugares antaño de uso exclusivo para paseantes donde hoy pululan “artistas” de la bici que zigzagueando alegremente, temerariamente y peligrosamente, circulan a velocidades desmesuradas realizando maniobras imposibles, van esquivando al personal que asiste atónito al espectáculo, pedalean sin pensar lo impredecible que somos los humanos así como lo indefensos y frágiles que resultan niños y ancianos.

     Como dice un gran amigo, el péndulo tiene la culpa de todo porque nunca permanece en la mitad. Sucede siempre lo mismo: primero se aboga por los beneficios que genera y se crea la necesidad, luego se exigen los obligados derechos e infraestructuras, posteriormente se legisla de manera chapucera, entonces se hace la vista gorda por parte de la autoridad, y al final, los previamente vituperados  y marginados se hacen con la situación, el conquistador con ruedas impone sus normas, y el derrotado peatón ve agredidos y recortados sus logros, y lo más triste, no puede alzar la voz sin pecar de obtuso. Sí, muchos ciclistas circulan anárquicamente por zonas peatonales exclusivas, no se nos puede olvidar que las bicicletas son vehículos, y como tal deben regirse con las normas obligatorias en materia de circulación. ¿Cuántos ciclistas cuentan con seguro?, porque cuando hay un accidente todo son problemas.   

     No soy sospechoso de ser “anti-bici”, pedaleo más kilómetros que muchos de los que ahora han tomado al asalto nuestras calles y paseos, pero también intento disfrutar día a día caminando por la ciudad y alrededores. La pregunta es: ¿Para qué se han ejecutado tantos kilómetros de carril bici si tan solo los utilizan unos pocos respetuosos? ¡Cuánto dinero gastado estérilmente!

     Como esposo tengo pánico que alguien atropelle a mi compañera, como hijo sea mi madre la accidentada, como padre tengo temor por mis hijos, por ser abuelo tengo terror a que le suceda a mi nieta, y como egoísta que soy, no quiero pensar que mis tripas se vean envueltas entre los radios de unas ruedas.

     Sirva un ejemplo: si vas por el paseo del Espolón o por la Quinta, lo normal es que algunos irresponsables de “coulotte”, pese a tener carril bici paralelo, convivan con los de a pie, pero si pones un pie en su zona habilitada, las voces se escuchan hasta en el cielo. Como ciclistas abogamos por que los coches nos adelanten dejando 1,5 metros, mientras algunos incívicos que padecen de “astigmapeatonalismo” exacerbado nos sobrepasan a escasos centímetros mostrando a partes iguales presunta habilidad e imbecilidad a raudales.

     De caminante voy asustado, pero cuando llego conduciendo a un paso de cebra, el temor se transforma en verdadero pánico, y no por los peatones, sino por ese ciclista incontrolado, que como ejemplo de ecologista coñazo e irrespetuoso con la norma, aparece montado en su máquina infernal a toda velocidad, cuando en realidad debería cruzar a pie pues para eso son  “pasos de peatones”. Otros tantos, si circulan por la carretera son especialistas en saltarse semáforos en rojo y pedalear por dirección prohibida, y para una vez que un agente sanciona la acción, la noticia se refleja en todos los medios, ignoro si por rareza o porque nos la cogemos con papel de fumar.

     Resumiendo, recuperamos con polémica parte de la ciudad en beneficio peatonal y ahora esta se ha convertido en velódromo y pista ciclista incontrolada. ¡Apañados estamos! O ponemos remedio ordenando y sancionando situaciones anormales, o las bicicletas se harán con la ciudad para desesperación de caminantes. Entonces solo quedará solicitar que en la misma correspondencia nos dejen utilizar como peatones los rojos caminos; señores alcaldes manifiéstense.

     Al final habrá que solicitar ¡carriles peatonales !... y obligación de casco para los andarines, claro.


     Bueno, me voy a dar un paseo.

sábado, 7 de mayo de 2016

LA BOLSA Y LA VIDA

     Subía las escaleras muy ligera, más de lo habitual. Estaba decidida a presionarle como nunca pues no quedaba otra salida. Abrió y vio a su hombre sentado en la silla de la cocina, inmóvil, con la cabeza entre las manos mascullando su amargura. Hacía mucho tiempo que ya no pisaba al salón. Carraspeó y dijo: Cristóbal, no queda otro remedio; treinta y cinco euros hay en la cómoda y tres con treinta y ocho tengo en la cartera. Las alitas de pollo para la comida me las ha regalado Ángel; hoy no hará falta acudir al comedor social. ¡Tienes que hacerlo ya!
    
     ¡Comedor social!. Que palabras. Recordaba lo que contaba su abuela sobre el Auxilio Social cuando la guerra. Aquella que pobló a la abuela de canas, acabó con el abuelo en el frente, y en la tumba anónima. ¡Que triste!, siempre seremos una familia de auxiliados, pensaba. Está bien, ¡lo haré! Concluyó.

     Esa noche no durmió dando vueltas imaginando el escenario tantas veces repetido. Lo sabía, la mejor hora es las diez y ocho minutos; en ese momento muchos de los empleados salían a tomar café, y el flujo de clientes era más reducido. Mejor que hubiera pocos testigos.

     Carraspeó a la vez que movió ligeramente a su mujer. Cariño… ¿duermes?..., ¡no, Cristóbal, no!, ¿cómo voy a dormir pensando que todo puede salir mal, tu no haces más que moverte?... Cristina… yo creo que me podía esperar Mateo a la puerta de la oficina con el coche en marcha, entro, lo liquido y salimos de allí echando humo, seguro que nadie lo va a relacionar…, ¡que no!, ya lo hemos hablado, el tiene su familia, es algo que debes hacer tu solo, además si se enteran en su trabajo podían despedirlo y eso sería ya tremendo, no nos lo podríamos perdonar nunca. ¡Esta bien!, que sea lo que Dios quiera, respondió.

     Se levantó temprano, fue al lavabo, se miró en el espejo, aquellas arrugas no presagiaban nada bueno. Se lavó la cara y se vistió como si fuera la última vez.

     Esperó la hora y  volvió a la habitación. Cristina…, como no lo consiga esta vez, me pego un tiro. ¡Te lo juro!
    
     Fue a la cómoda, abrió el cajón, apartó los treinta y cinco euros y contempló sus armas dormidas en espera de utilidad, impolutas, tan afiladas como folios virginales. Mucho le había costado reunirlas ya que tuvo que indagar en un mundo complicado y totalmente desconocido por él. Sabía que contaba con más de las necesarias pero estaba decidido a llevar todas en la aventura, por si acaso.

     Buscó una bolsa del supermercado, la dio la vuelta para que no se viera una dirección que pudiera relacionarle, introdujo todo aquello y se aseguró que desde fuera no se viera su contenido. Pensó, es invierno, nadie sospechará de mi aspecto. Se puso el tapabocas, las gafas oscuras y se caló la gorra asegurándose que la visera apuntaba al suelo… ¿Me reconocerá alguien?, preguntaba en voz alta. ¡Que no, ya verás como no!, decía Cristina mientras lo acompañaba a la puerta. ¡Suerte Cristóbal!, que todo salga bien, tienes todo mi cariño  le susurró dándole  un sentido  beso que le pareció más una despedida para siempre.

     Iba andando por la calle y pensaba que ya hacía un mes de la primera intentona fallida, pero esta vez, afortunadamente, lo tenía todo más estudiado: había escrudiñado la oficina, conocía horarios, ubicación de mesas, rutinas… !Saldrá todo bien! se decía en voz baja reafirmándose en la necesaria acción. De vez en cuando abría la bolsa y comprobaba que todo estaba en orden mientras giraba la cabeza.

     Era la hora de la verdad. Abrió la puerta del incierto destino y contempló a dos hombres y una mujer esperando. Eran más o menos de su edad y charlaban entre ellos: “Con esto de las reducciones de plantilla cada día tenemos que esperar más”, decía el primero”, “No sé cuando se arreglará tamaño desaguisado” apostillaba la señora.

     Uno…, dos…, se mueve el tercero… va a llegar su momento. Cristóbal suda, tiene la garganta reseca. Piensa lo que vas a decir para que quede claro, conciso y, el interlocutor no albergue duda alguna en la demanda y sepa que estás dispuesto a todo si se niega, se dice entre dientes. Ni siquiera nota el taconeo nervioso e incesante de su pie izquierdo contra el suelo… ¡El siguiente! Avanza y se ve frente a él, ¡Que quería!... ¡Yo¡… balbucea algo ininteligible y vuelve a tragar saliva. ¡Que qué quería, que no tengo todo el día para usted! Esta última frase lo  enerva, definitivamente. Encorajinado y nervioso, mete su mano derecha en la bolsa mientras, le mira fijamente a los ojos y prendiendo fuertemente el contenido, con voz clara e inteligible le espeta: -“Vengo a solicitar la ayuda familiar para parados de larga duración”. -¡Está bien!, veamos… ¿tiene todos los papeles?... creo que esta vez si, aclara Cristóbal. A ver, declaración de la renta, libro de familia, DNI, certificado de retención, resolución judicial, demanda de empleo, vida laboral, baja en la empresa… humm… falta… ah… no…, ¡aquí está la declaración jurada de que no percibe más ingresos! ¿Y todo esto que es?... ah, ya veo… la fe de bautismo, certificado de confirmación, solicitud municipal de transporte gratuito y el informe para la eliminación de tasas de basuras no le hacen falta. ¿Seguro, no? apostilla el demandante, ¡tranquilo, que no! dice mientras se oye el “clonch” del sello metálico del registro y le devuelve una copia firmada… ¡Ya le escribirán. ¡El siguiente!  vocifera con latiguillo cansino.
    
     Resopla ¡ya está! No ha sido tan difícil como la otra vez. Sale presuroso de la oficina quitándose gorra, tapabocas y gafas, cuando llegando a la esquina percibe una voz: ¡Coño Cristóbal!, ¿ya cerraron todo aquello, verdad?, ¡mala edad tienes!, ¡que putada! Asintiendo con la cabeza prosigue con su tesoro en la mano, pensando en las alitas de pollo y en la sonrisa de Cristina.

     Hay esperanza, solo queda aguardar el correo.



martes, 23 de febrero de 2016

VIRGEN DE LOS INÚTILES

En estos tiempos de religiosidad de baja intensidad, habría que crear un patronazgo amparando un colectivo en clara progresión: los inútiles. Miles de devotos incompetentes merecen sacar en andas a esta virgen.
     En el sector primario es donde más escasean los ineptos. Secundario y terciario disputan liderazgo. Los hay en todas las profesiones, hasta en impensables como arquitectura y judicatura muestran también buenos exponentes.
     Los más acérrimos y perseverantes se encuentran en política y en esa otra casta de apoltronados empresarios de tercera generación; en ambos gremios surge con pujanza el “inútil espabilado”, grupo quizás para otra advocación mariana. El primero - ya maduro - en muchos casos alcanza como retiro dorado colarse en un estamento tan inútil como él, lugar nada resolutivo donde su señoría pueda demostrar sus ansias de superación en ineficacia.
     Mi abuelo chatarrero, mi padre joyero y yo pordiosero, dicen del segundo. Este inútil de tercera generación – en muchos casos - llega a presidir “su” empresa más por amor paternal que por valía, el abuelo ya decía: “no lo veo”. El estirado cachorro de buena familia, tras concluir un máster, ha creído ser el sumun en sapiencia empresarial, y así ha ido amparándose en pizarras de gran formato, preguntando a su equipo boquiabierto de palmeros ¿cuánto queremos ganar esta año?
     Pese a no conocer el mercado donde se mueve jamás tendrá problemas económicos, al primer bandazo barruntador responderá con el cierre, y si aguanta, antes de entrar en concurso un racimo de empresas creadas ad hoc habrán desgajado el emporio, y el subastero de turno, entre lágrimas de obreros, aplicará el hisopo a los restos que tantos desvelos costaron a sus ancestros.
     Lo trágico en estos momentos es la conjunción de ambos perfiles, cuyo sincronismo  provoca en despojos humanos, (parados de larga duración, trabajadores precarios - en todos los sentidos -, estudiantes indignados y pensionistas indigentes), el mascullar  entre dientes: “Lástima, acertaron a mamar”.
     Por si acaso, al salir de casa no lo olviden: “Virgen de los inútiles, ora pro nobis”.



domingo, 10 de enero de 2016

UN VEGANO ENTRE REJAS

Da igual, puede ser grande, mediana o pequeña, se trata de una ciudad, la tuya, por ejemplo. Lo habrás observado en más de una ocasión en cualquiera de sus calles a una hora indeterminada del día, cuando ajeno al deambular ligero del trabajador o al pausado de los enamorados, un hombre se afana en su labor.

Resulta chocante, lo he visto de nuevo y a la misma hora de ayer, elevado, de puntillas sobre las desgastadas deportivas, elevándose por encima de la portilla del contenedor del súper, removía la basura con el palo de una escoba. Observo, saca una bolsa, se trata de un par de bandejas de empanadillas pre-cocinadas, las abre, las huele, las prueba, vuelve a olerlas, y las deposita en el vetusto carrito de compra que encontró la semana pasada tirado entre otros enseres. Hoy ha habido suerte, no pasará el hambre de ayer.

He llegado a casa dando vueltas a la escena contemplada pensando cual sería la causa de tanta penuria en este fracasado de la vida, ¿un abandono matrimonial?, ¿un despido laboral?, ¿un enganche a cualquier tipo de droga o alcohol?, ¿la muerte precoz de sus progenitores?, ¿un rechazo al orden establecido?. Es un hombre anónimo y muchas veces invisible a nuestra rutina.

Este otro sujeto se llama Juan Manuel Bustamante Vergara, es un recluso vegano, que obviamente ha ingresado por no tener con sus semejantes el mismo celo y ternura que parece producirle ver sufrir a los animales. Resulta paradójico que alguien que ha podido violentar o pisotear los sueños y libertades de un congénere, tenga escrúpulos por el sufrimiento animal, pero por algo se empieza y arrepentidos quiere Dios. Dicen.

Bustamante ha puesto en un brete a la prisión donde se encuentra recluido al exigir que el menú correspondiente a su alimentación diaria sea vegano. La estulticia nos come, nos corroe, nos pisotea y arruinará nuestro futuro, porque los que acechan no se andan con tanto remilgo, ni se la cogen con papel de fumar.

Aunque técnicamente sea perfecta, no crean que la típica alimentación “a pan y agua” de otros tiempos habría convencido al tal Bustamante Vergara, seguramente hubiese puesto el grito en el cielo al contemplar un mendrugo mohoso,  pues entonces no se hubiera mostrado tan “tiquismiquis” al analizar como una barredora recogía los pollos, que otra máquina los matara, que resultara elevada la temperatura del agua para escaldarlos, e incluso no hubieran sido demasiadas las pegas al contemplar las aves expuestas sin pudor tras una vitrina frigorífica, todo ello le hubiese importado un bledo si el duro mendrugo hubiese llegado acompañado de un muslito humeante de tostado pellejo, con su aceite, su ajito…

Contrasta que en prisiones determinadas existan piscinas climatizadas, gimnasio y calefacción, mientras fuera otros padecen pobreza energética, o como vemos a diario que necesiten rebuscar entre despojos su alimento para aguantar un día más, ¡lo que sea!, o tengan que esperar en esa fría noche de invierno al grupo de ángeles altruistas benefactores repartiendo café y caldo caliente  previo a tomar la horizontal en el desgastado cartón. En el mejor de los casos en ciudades donde existan, podrán acudir a comedores sociales con más carencias que muchos centros penitenciarios españoles, eso sí, sin levantar la voz afirmando ¡esto no lo quiero, soy vegano!, porque el resto de amparados dará buena cuenta de su menú en un santiamén.

¡Pobres y hambrientos honrados de España!, exigid vuestros derechos, pedid dietistas que os preparen un menú acorde a vuestras creencias alimenticias particulares, ¡qué menos!, La constitución habla del derecho de todo español a una vivienda digna y a un trabajo. ¿Dónde está lo vuestro?, tenéis cuando menos la misma equidad que el vegano entre rejas, al que por cierto había que recordarle que idéntica ética y moral que aplica con los animales debió habérsela aplicado con sus semejantes, de los que pienso serán merecedores del mismo cariño, respeto y moralina que pollos, cerdos o vacas, e incluso, ya puestos, que escarolas, borrajas y puerros, a los que habría que escuchar - si tuvieran cuerdas vocales - cuando los arrancan de su acogedora tierra.

Dice el sabio refrán: “Si tu casa ves arder, en tu culo un avispero, y a tu mujer con el cura, ¿adonde acudes primero?. Será tan necesario o más atender inicialmente las necesidades básicas de quien padece hambre, miseria, frío y hasta sed de justicia, que exigencias reclusas impensables en cualquier tiempo, y a Bustamante comentarle que no es lo mismo justo que justicia. Justo sería que todo el mundo tuviera que comer, y justicia es la que le han aplicado por delinquir.

Amigo Juan Manuel, es lo que tiene la cárcel, privación de libertad y menú establecido.