lunes, 6 de enero de 2014

EL CÁNCER Y LA SOLEDAD


            Apenas un pequeño titular en el periódico local, poco relevante para una tirada nacional, no merecía la pena, los Gürtel, Urdangarines, Cristianos y Messis eclipsaron la noticia.

Sucedió al más puro gusto Carpanta; sí, lo más recurrente en viñetas de indigentes: un puente… y debajo, conviviendo, un par de dramas avocados por circunstancias propias: desarraigo, drogas, paro, alcohol…, y a todas ellas hay que añadir ahora una más: ¡Cáncer!.

La noticia era escueta. Uno de los grandes ríos, el Ebro, fue testigo de la tragedia. El improvisado hogar (va de eufemismos) consistía en una tubería de apenas un metro de diámetro y diez de longitud, fue este lugar donde Luis Huertas Castel dijo adiós a una vida anormal para esta tipología de marginación. Huertas tenía cáncer, lo sabía, era un cáncer “suyo”, propio, un cáncer que no quería compartir con su familia y mucho menos con su hermana que ya había perdido una hija por esa maligna, cruel y traicionera enfermedad, él también había sido testigo directo de la dureza y el drama que provoca y quiso evitarlo en lo posible. Cuando lo supo, abandonó su casa en Zaragoza y deambuló perdido en sus pensamientos, dando tumbos hasta que se instaló en un tubo, sí, un tubo de hormigón destinado a desaguar avenidas de agua y no un reducto dispuesto para ver como se lamen las heridas los desheredados de la tierra, aunque en este caso la condición sea por decisión propia.

Ángel – su compañero - conoció a Luis en 2007, dice que se iba a acostar cuando lo vio cabizbajo deambulando por las inmediaciones del Ebro y de su improvisada casa. Lo conocía de verlo por allí y de hablar sobre intrascendencias en alguna ocasión, pero esa noche se acercó a la embocadura y le dijo: “He decidido no volver a ver a mi hermana nunca más”, “bueno, pues vente para el agujero”, respondió. Como suele ser en este código no escrito, jamás le preguntó por su vida anterior y nunca supo de su enfermedad. 

Cuando ha fallecido contaba con 67 años; dice la noticia que se divorció y tenía como toda familia, una hija, dos hermanas y una sobrina; parece ser había contra él alguna reclamación pendiente por parte de Servicios Sociales. Ángel, su compañero de tubería asegura que adoraba a su hija y contaba: “Él quería ingresarle suficiente dinero para que se pudiera comprar un piso”. Se jubiló con 62 años y le quedó una pensión nada desdeñable de 2200 euros, con los ingresos de ambos compraban comida que compartían y guisaban en su precario reducto, otros días lo hacía en algún restaurante de la zona. Curioso es que por entonces Luis todavía trabajaba, y salía todas las mañanas de su “agujero” a cumplir la jornada laboral. ¿Qué pasaría por su cabeza?, ¡así es la sociedad actual, nadie sabe de nadie!. Con mis ojos y mentalidad no entiendo su situación, seguro que Luis además de la enfermedad diagnosticada tenía sus “razones mentales” personales e intransferibles.

Sus dos hermanas nunca supieron donde vivía. Hablaba con una de ellas y con su cuñado, pero cuidándose bien de que no se enteraran de sus condiciones de su vida. Les engañaba diciéndoles que vivía en un piso con un amigo… ¡un piso cilíndrico de menos de un metro de diámetro!. Cuando iba a verlos se acicalaba y se ponía sus mejores prendas, era cuestión de representar un papel, “estoy bien”, decía. Parece ser que hasta un momento determinado fue al médico, pero poco a poco dejó de ir, sabía que la muerte oculta entre juncales rondaba los ribazos del Ebro. Últimamente su hermana recibía las citaciones médicas (dejó esa dirección para correspondencia), y cada día que estaba citado, ella acudía con la esperanza de verlo en la consulta. Luis lo había decidido, no acudiría más.

Lo sabía y lo tenía todo previsto, dejó pagado su entierro y funeral cuando dando un portazo sin ruido a la vida pasada abandonó su casa en Zaragoza, ¡nunca quiso ser una carga para nadie!. Cuenta su compañero Ángel que nunca podrá olvidar lo que le dijo antes de encontrarlo esa tarde muerto: “Yo, en esta vida, ya no hago nada”. Asegura que nunca le habló de su enfermedad y añade que estuvo ingresado unos días antes del desenlace, exigiendo que no se lo comunicaran a ningún familiar. Buscaba la soledad por bandera, recibió a la muerte a “porta gayola”, sin aspavientos, mirándola de frente y enfrentándose a ella pensando: “Aquí me tienes, me llevas, pero a mi con mi soledad”.

El drama para la familia tiene que ser brutal, ¡no haber podido hacer nada por él!, no poder acompañarlo en sus últimos momentos, tocar su la mano…, disimular una lágrima…, hablar de lo injusta que es la vida…, lo cruel que es la enfermedad… Al vacío familiar hay que añadir los 1000 porqués sobre lo que pasa para que una persona normal acabe mal muriendo en una fría tubería, alejada de los tópicos de encarar “la parca” en una cama, arropado por familiares. Allí murió – quiero pensar – plácidamente, sin el lógico perro vagabundo de mirada lánguida aullando, él sólo allí arrullado por el sonido del agua, llevándose en su corriente al Mediterráneo los últimos pensamientos de este poeta de la enfermedad, especialista del silencio y casi un anónimo y atípico indigente que no fue noticia en la prensa nacional porque ¿a quién le importa quién vive bajo los puentes?.

ESCOCIDO DE TANTO CAÉRSEME EL GEL



             Creía tener el gel bien asido, parecía que la forma ergonómica del envase no permitiría que se me escurriera entre las manos, cuando alguien se dedicó a embadurnarlo de una especie de vaselina o jaboncillo. El recipiente no era el mismo, tenía algo pringoso,  resbaladizo, desagradable en exceso y sumamente perjudicial, resultaba imposible sostenerlo con fuerza. En los últimos años, personalmente se me ha caído la preciada botella al suelo en numerosas ocasiones, todas ellas programadas y articuladas para el mismo fin, llegué a pensar en algún momento que todo era causa de mi torpeza, pero el tiempo confirmó que no. Aunque quiera evitarlo, tras agacharme inocentemente, me la ha acababan colocando… y no doblada precisamente, claro que te den contra tu voluntad se llama violación. Al final nos dejan con el esfínter más cerrado que el Banco España el día de Navidad,

Así fue, me desfloraron cual joven, cándida e indefensa doncella; de nada valieron mis gritos y pataletas, maldecí, protesté…, ¡no por favor, que soy virgen!, y dio la sensación que eso “les ponía más” y a golpe de orden ministerial destrozaron mi inocencia.

Allí estaba yo, como muchos, hace 6 o 7 años, disfrutando del momento entre pompas aromáticas de gel de baño y cánticos afinados, cuando de las manos, tras dar ciegas cabriolas como si se tratara de un salmón recién pescado, se me escapó el gel, y… ¡toma!. Un gobierno progresista – decían - que no llevaba en su programa aumentar la edad de jubilación, lo hizo justificándolo ser inevitable, ya saben, todo por salvaguardar las pensiones del futuro, ¿de qué futuro?. ¿Recuerdan aquello?, ¿susto o muerte?… “bueno, prefiero susto”… ¡Joder que susto!, ¡ah, haber pedido muerte!. La virginidad democrática hacía tiempo que me había desaparecido, más no el recuerdo de aquel día que perdí el gel por el desagüe… rememoro la situación con ojos escocidos y llorosos, todavía no he encontrado el envase perdido que me vendieron durante 40 años que en la etiqueta decía: “te lo quitamos poco a poco para tu jubilación”. Si en 1976 estrenaron La Fuga de Logan, en 2014 irrumpe con fuerza La Fuga de Logaran... tizado.

Tras gastar demasiados envases de “polvos de talco”, como por miedo la gente casi no se duchaba, alguien aseguró que si él controlaba el baño no sería necesaria más vaselina, que sería todo jabón de glicerina y aroma floral, pese a que se sabía que era publicidad engañosa, ¿quién se resistía?. Los abonados, desesperados por el olor, eligieron - por desgracia - en mayoría éste otro “personal trainer” de tufillo empalagoso y dulzón, que se hizo cargo del balneario cambiando normas, cambiando porteros, instructores, vigilantes, socorristas… etc., (que a su vez, siguiendo tradicional costumbre habían metido los anteriores gestores), entonces parodiando a Corleone y la “familia”, los hermanos de éstos ocuparon el lugar de los hermanos de aquellos. Como era previsible lo controlaron todo introduciendo en el negocio a sus amigos y gente de la cuerda. Era para nuestro bien, ¡la higiene soy yo!, afirmaron. Nos aseguraban que tenían que controlar el vestuario en profundidad y todo sería más llevadero. Poco tiempo había pasado cuando aquel catálogo de envases atractivos que vendieron en mentirosa campaña, se convirtió en otro con botellas tan imposibles de asir que provocaban su caída cada poco, los usuarios tenían que agacharse y dejar indefensamente a la vista la confluencia de glúteos, ¡toma y toma!, una y otra vez. Seguía siendo duro y molesto, no consolaba que viniéramos de un elevado dolor instalado en la  parte más baja del coxis. La consigna era acabar con los abonados anteriores, abrir una nueva lista de usuarios con menos derechos, racionar gel y rentabilizar el nuevo “cotarrillo”. Esto para ti…, te doy esto y tu a cambio…, vamos, lo típico de épocas pasadas.

Es verdad, hemos tenido tres crisis: financiera, industrial y de la administración, pero nos estamos olvidando de una cuarta: la social. ¿De qué van a vivir hasta poder jubilarse los miles y miles de trabajadores que han causado baja en la empresa con más de 50 años?, ¿cómo van a medrar si han eliminado baños públicos y les descontarán alrededor del 30% de la pensión (7% por año no trabajado anterior a los 65 y…)?, esto  suponiendo que hayan cotizado toda una vida, más de 38 años y medio; pues lo cuento: rezando para que mamá (el papá es más difícil), aunque tenga casi 90 y un alzheimer tan cruel como las propias medidas, viva unos 10 años más, lo suficiente para poder solicitar una ridícula pensión y subsistir aunque sea sin baño, comprobando que la “jubilación dorada” era pura quimera, ¡ni tan siquiera han dejado para purpurina!. ¡Qué triste!, la gente mayor malvive perdiendo poder adquisitivo, eligiendo entre medicinas y comer, y se les saca de las residencias para que la familia pueda seguir tirando. ¿Y los jóvenes?, ¿qué pensión les quedará si tienen que cotizar durante casi 40 años? (de momento). Con esta generación de los que ahora son padres se acabarán las pensiones y el concepto “ayuda familiar” pasará a ser un problema circunscrito al propio entorno. Ahí, ahí está precisamente el meollo del asunto y el porqué de la permisividad y parabién gubernamental al propiciar abaratar y acabar con el sistema jubilación. ¿Cuántos anuncios leemos de planes de pensiones?. Nos están instalando en el miedo.

Hasta hace pocos años injustamente se otorgaban máximas prestaciones con menos de dos decenios de cotización, dieron SOVI a quien mal-justificaba un año de trabajo; tuvieron prestación gente con 8 y 12 años de dudosa cotización, y por el contario, a los muchos de los que han intentando dosificar el gel, secándose a soplidos para poder aguantar hasta el final, han hecho lo imposible para sacarlos  a la calle “en pelotas” y “qué les den”; tan solo les han permitido sacar el poco gel que cabe en el tapón.
Estaba todo estudiado. Con impunidad han expulsado de los centros termales a gente demasiado joven para jubilarse y demasiado mayor para encontrar trabajo (que no para trabajar). Acotan la entrada al recinto a jóvenes y recién licenciados, grupos que por higiene mental y necesidades básicas, no tienen más remedio que buscar zonas de baño en otros lugares fuera de nuestras fronteras, y aquí nos encontramos centenas de millar con los pelos sin secar, maldiciendo el entramado político. Para más problema, cada año el envase se nos cae nuevamente con repetidas subidas de impuestos, agua, gas, basuras, transporte, combustible, seguros… etc., para paliarlo y con engaños sin rubor dicen que no se pierde poder adquisitivo, cuando los salarios se bajan, y en esfuerzo infrahumano suben 0,50 euros las pensiones mínimas y 6 cuando se trata de máximas, y así, en pelotas y tratando de ocultar mis partes pudendas, de repente, en este 2014 el recibo de la luz me encontró arrodillado en el suelo jabonado, totalmente indefenso con la frente contra el desagüe.

Dicen que mantienen calidad en el servicio, pero vemos que no, y el alquiler de taquillas cada vez es más caro. Los tiempos de la subvención “para todo” han pasado, debemos hasta el “agua bendita” del bautizo, vamos, que tenemos que pagar los fastos a los que nunca estuvimos invitados y para justificarse, indolentes, nos cuelgan el sambenito de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Ahora nos cuentan que el número de caída de usuarios se ha frenado, que cada vez se abonan más a las instalaciones, que se recuperarán las cifras. No se mientan, de las listas de espera anteriores han salido jóvenes que no aguantaban sin ducharse, se van y desgraciadamente estos cuerpos atléticos (la generación más preparada) tardarán en volver, otros se han cansado de hacer colas esperando una oferta de trabajo que jamás llega, y muchos de los que entran a diario al “complejo” cuentan como nuevos cada jornada; se contabilizan contratos diarios de lunes a viernes para darlos de baja sábado y domingo, o de día en día…, o de horas, todo un engaño manifiesto. Afirman que si lo hacen así es porque para eso los hemos elegido democráticamente, sí, lo “del pueblo, para el pueblo, pero sin el pueblo”.

Desde 1975 fecha en que se abrieron las instalaciones de “Los Baños Democráticos”, en el balneario social de esta España, tan solo ha cambiado la elección de la gestión del local, algunas paredes se han insonorizado, se han blanqueado las juntas de los azulejos, y aunque dicen quitar alguna mancha de humedad resulta que siempre les sale otra más grande, y tras el “anda que tú”, el puto frasco se sigue cayendo hasta la saciedad. Me da la sensación que el tratamiento es similar al de entonces, hasta por ilustres apellidos repetidos; muchos de los que están intentando que te agaches, son los nietos de quiénes lo hacían con nuestros padres y abuelos. Sin duda haría falta hacer una limpieza general y en profundidad en todas las dependencias, picar a fondo alguna pared, encontrar el origen del perturbador moho y repartir botellas con asa.

Seguro que tendremos oportunidad de elegir; éstos o los siguientes nos prometerán más higiene, toallas con rizo, chanclas finlandesas, perlas de jabón, velas, barritas aromáticas y hasta suelos con tarima antideslizante… no se lo crean, al segundo día cederá la escueta toalla, se soltarán chanclas, las velas se amortecerán y habrá que pagar más en el recibo energético. Las barritas de sándalo seguirán dando el mismo tufillo que desde hace muchos años impregna el ambiente de estas instalaciones, y lo peor de todo,  las perlas resbalarán hasta el suelo. Resultado: ¡Nos tendremos que seguir agachando!, y sin quejarnos que están prohibiendo protestar. ¡Mariano, una de vaselina!.

Estoy de bajón… me voy a la sauna…, seca, por si acaso, ¡nunca me ha gustado el aliento en la nuca contra mi voluntad!.

martes, 31 de diciembre de 2013

LA FELICIDAD DEL ABUELO


Como muchos días, ayer volví a cruzarme con él, iba más deprisa de lo acostumbrado, y también más ausente.  Venía Procopio a lo lejos  con su gorra del Real Madrid, siempre ha presumido de ello. Menudo nombre le pusieron, sería cosa del santoral o de algún tío recién fallecido. Un día me contó que su padre se llamaba Custodio y su abuelo Tarsicio, así que el primer día que lo vi con la sillita, le  pregunté que como se llamaba la criatura, !Javier!, dijo; nosotros en casa le llamamos Javi, aunque a su madre no le gusta demasiado.

Hoy al verlo venir sólo, me he percatado que era domingo. Los sábados y domingos para “Proco” son más aburridos, no le dejan al nieto. ¡Aunque no te lo creas lo pasamos mal!,  mi mujer tiene más genio cuando no está el niño. ¿Sabes?, tenemos la suerte de que los padres de Cristina – mi nuera – no viven aquí, así que lo tenemos toda la semana con nosotros, me dice. Bueno, en agosto está con ellos 18 días seguidos.

Como ha cambiado todo. Siendo yo niño, los cumpleaños y los domingos eran los únicos días de la semana que íbamos a casa de los abuelos. Comíamos arroz con menudillos de primero, de los segundos no me acuerdo demasiado porque el arroz era sublime, creo recordar que la mayoría de las veces había pollo asado. Ahora  es justamente al contrario, los nietos están con sus abuelos toda la semana salvo en fin de semana. Existe un calendario con horarios estrictos y controlados que el abuelo mantiene grabado a fuego, todo depende del turno del padre, de la hora de depilación de la madre  (o al revés... que no sé)  y/o del partido de paddel de ambos.

De lunes a viernes sobre las 10 de la mañana, cuando nos cruzamos se le ve feliz. Ya a lo lejos veo que se para, se pone frente a él y hace alguna cucamona, brinca, salta, danza..., pone el pulgar en la nariz, extiende la mano, coloca sobre el meñique la otra mano extendida y mueve los dedos con soltura impensable tras la artrosis que se ha instalado en sus articulaciones en los últimos años. Todo impensable cuando con mirada militar ejercía de encargado en el taller. Me saluda, se para, y me cuenta las últimas peripecias del infante. Si nos entretenemos un poco, el niño se impacienta y llora…, ¡no llores!, !casi no llora!... Javi, es mi amigo y te quiere mucho, trabajó con el abuelo ¿sabes?, le dice mientras lo coloca bien en la silla…, “es más majo”, ¿y listo?..., no puede serlo más; ahora tiene los ojitos llorosos porque tiene algo de catarro, en cuando llegue a casa le daré el jarabe que me ha dejado su madre…, bueno, fiebre, lo que se dice fiebre, parece que no tiene, comenta a la vez que lo toca la frente volviéndole a poner bien la bufanda. Prosigue: "aunque no te lo creas se toma el biberón solo, bueno... si come hasta lechuga". "El pediatra nos ha dicho que es más alto que la media…, !menos mal que se ha mejorado la raza!". El niño se impacienta, vuelve a llorar, ahora ya con hipo, Procopio saca su pañuelo, lo limpia, y me dice: "bueno, hasta mañana que este es el que manda, y su abuela estará loca por verlo". !Estará tan guapa como siempre!, la das recuerdos de mi parte, le digo.

Anteayer estaba algo más triste, era lógico, me dijo que comienza a ir al colegio, que le van a quitar al niño. Solo estará con él el rato de ir a buscarlo al cole y el la comida, "suponiendo no se quede al comedor...", "espero que los recortes me vengan bien esta vez y que el comedor esté clausurado", dice autoconvenciéndose que poco o nada cambiará..., "no me importa madrugar y coger un autobús para recogerlo, ya sabes donde vive mi hijo", me aclara.

Sigo subiendo hacia Fuentes Blancas, y pienso en el cambio que ha sufrido el amigo Procopio desde que es guardián de su nieto. Ni una loba recién parida defendería mejor su camada. El cambio ha sido acorde a la situación y los tiempos; recuerdo cuando decía: “Joder, ayer me encontré con Ramón, ya sabes, el de bobinas..., llevaba a su nieto y parecía una madraza”, “mira que se aprovechan sus hijos”, y ahora, ahí le veo haciendo los mismos gestos que Ramón. Cuando nos despedimos analizo que nosotros en su momento casi no disfrutamos de los hijos: el trabajo, el pluri-empleo, sacar la familia adelante en aquellos ilusionantes momentos. !Normal Antonio!, me pienso, el caballo que no participa en la competición llevará siempre la carrera dentro, y es que de abuelos se tiene la afectividad en los poros (igual es la edad). No tuvimos oportunidad de hacer demasiadas fiestas a los vástagos, lo lógico es que aunque se tengan más de 60 años, ahora afloren esos sentimientos.

Los abuelos presumen más de nietos que los padres de hijos, no es casualidad. Un tema peligroso intergeneracional: no hay nada mejor que un confidente infantil y peor que un alcahuete consentidor, por esta razón la figura de los abuelos es generosa en permisos y concesiones, lo que impedimos a los hijos lo concedemos a los nietos, ¡seguro!. Yo si un día los tengo, creo los reñiré lo imprescindible para que no se desboquen, para malas caras ya estará su abuela y la Cristina de turno. No me creo que sea verdad eso de que con los nietos se disfruta dos veces: cuando te los dejan, y cuando se los llevan, a "Proco" eso no le sirve.

Nos encontramos ante la mejor generación de abuelos que se ha conocido a lo largo de los tiempos, y todo está a nuestro favor para serlo. Pre-jubilaciones, despidos anticipados, somos más jóvenes... bueno, menos viejos...,  está bien visto..., más tiempo para ellos... Actualmente los padres no lo tienen fácil, bien porque tienen trabajo, o bien porque acusan la imperiosa necesidad de tenerlo, el caso es que si un día los abuelos españoles hacen huelga, se paralizará el país.

Supongo que cuando sea abuelo me pasará lo mismo que a Procopio, si ese tiempo llega y llego, intentaré disfrutar de todo antes de que un día me mire al espejo y no reconozca lo que aparece. Si estoy en una plenitud a la baja normalizada, mi representada rectitud tornará en permisividad, y estaré ansioso porque lleguen las 7,30 a.m. del lunes que será cuando depositen en nosotros toda la confianza para la educación del nieto. Ahora que pienso, los padres de mi nuera viven aquí…, mira que si se lo dejan a ellos…, no, no creo.

domingo, 29 de diciembre de 2013

LAS NORMAS DE LA CASA DE LA SIDRA


“Las malformaciones fetales incompatibles con la vida, por si solas no valdrán para abortar”.

Casi nunca están de acuerdo corazón y cerebro. No soy pro-abortista, tampoco me gusta que se apropien de la palabra pro-vida, y para comenzar, como pensador, considero que no es lo mismo un huevo que un pollo, que si empezamos así, una masturbación podría resultar un genocidio. Soy un firme convencido de la libertad de la persona a la hora de decidir algo tan importante y trascendental como es tener un hijo. La nueva ley que presentará el gobierno al congreso cercena de un tajo parte de la peleada libertad. Con esta ley se retroceden más de 30 años, la del 85 fue un paso para poner orden.

No se puede obligar a alguien para que no tenga un hijo deseado, ni tampoco para tenerlo, ahí radica la libertad, y ahora un señor, por muy ministro que sea, aunque se lo deba a su padre, a los sectores más ultraconservadores de la sociedad o al que creía olvidado nacional-catolicismo del régimen franquista, no puede imponer una ley que de nada servirá, salvo para encarecer el procedimiento de la que esté dispuesta a no tener familia. Siendo niño, en mi barrio, y supongo que en todos, había una señora a la que llamaban entre susurros La Abortera, a otra la conocían como La Partera. Provocaban abortos porque la situación era mala, por vergüenza, por el dañino honor, ni tan siquiera sabían si había malformación del feto, ahí está el quid del asunto.

Es un paso atrás, los medios europeos nos critican y dicen que estamos en un estado feudal, con el señor en su castillo ajeno a los problemas de la plebe. Éstos afirman que para eso les hemos votado, que lo llevaban en el programa, ¡pues será lo único que van a cumplir!, porque de lo prometido nada. Como referencias, solo hay tres naciones en Europa que prohíben el aborto: Vaticano (obviamente quedaría muy mal que sor Virginia lo solicitara), Andorra y Malta, tres grandes potencias, y alguna de ellas gran conocedora de problemas familiares.

No me pareció bien en su momento alguna de las normas de la anterior ley aprobada por Zapatero. Entiendo que si una joven de 15 años tiene edad para abortar sin que se enteren sus padres, debería tenerla para conducir, votar o ingresar en la cárcel. Se podía dar la situación siguiente: a Clara, con 15 años, la tenían que operar de apendicitis; sus padres debían rellenar un formulario ininteligible  responsabilizándose de todo lo que pudiera suceder, mientras, en el quirófano de al lado, a Mercedes, su gemela, la practicaban un aborto sin el conocimiento de sus progenitores, no era lógico.

Allá por los 70, quien la hacía falta y podía, enviaba a su hija a Londres, sí, a abortar, y pensábamos que porqué no se podía hacer aquí algo que resultaba inevitable. Esta retrógrada ley no servirá para nada y jamás habrá capítulo más incumplido, tan estéril como un obligado certificado energético, la medida solo  conseguirá encarecer y fomentar clínicas privadas, el compadreo entre psiquiatras, y que el 100% de las mujeres que aborten en su historial médico tengan un tratamiento psíquico.

Lo que es irracional del todo es que se obligue a culminar el embarazo aunque el feto presente malformaciones. Esto se llama crueldad, y más cuando están desapareciendo ayudas y el paro ensombrece el horizonte. Hasta la iglesia en el catecismo que yo conocí decía: “Hay que tener hijos sanos y santos para el cielo”, de malformados no hablaba, es más, los estamentos eclesiásticos que tanto abogan por la igualdad y derecho a la vida, deberían abrir puertas de conventos y seminarios a gente con malformaciones o parálisis cerebral, quizás así estaríamos mas convencidos. En ocasiones he leído de sacerdotes que se han negado a dar comunión a feligreses con síndrome de Down, ¿no somos todos criaturas de Dios?. Se llama predicar con el ejemplo.

Tengo duda si harán o no controles a las embarazadas, o si la prueba de la Amniocentesis se erradicará, da lo mismo saber el estado del feto, que no criatura. Dicen que van a enseñar una foto con la ecografía, muy bien, yo tras este chantaje emocional diría de paso enseñen alguna de cómo es la vida de un niño con malformaciones, cómo se desenvuelve alguien con espina bífida abierta, y como afecta a su entorno. Lo de la reflexión de 7 días, que pueda objetar hasta el celador, y por otra parte “garantizar a la mujer profesionales que sí estén dispuestos a llevar a cabo su voluntad”, me parece una tomadura de pelo, incluso para la confidencialidad. Sí me tranquiliza que ninguna mujer irá a la cárcel por abortar, ¡faltaría más!. Se les ha olvidado decir que pasará con la “Píldora del día después”. A todo esto, con gran cinismo, lo llaman la “ley más progresista que se ha hecho en estas materias”, puro eufemismo.

¿No sería necesario abogar y legislar también para antes de entregar un acta de ministro, se tengan que presentar (aunque sean del mismo centro) sendos informes psiquiátricos, asegurando que la salud mental del futuro legislador es normalita?. El partido que lo presente en su programa tendrá mucha ventaja.

MI CUÑADA


Lo he oído de siempre: “Cuñao, viene de cuña”. Todos tenemos una cuñada o cuñado para competir en concurso de méritos por saber cual es más cabrón/a.

El día 2 de enero conversaciones como la siguientes son muy comunes: “La mía es peor, fíjate, llevó la conversación de Nochebuena hasta el punto de levantarnos de la mesa e irnos; o desairábamos a mamuchi o la dábamos las del pulpo”. “Apareció con unas mechas…, pura inspiración en Cruella de Vil, ¡normal!”. “Joder, yo te la cambio sin ver, lleva a mi pobre hermano hecho unos zorros, pero eso sí, ella enjoyada hasta arriba, seguro que él lleva los calzoncillos repasados”. Pues la mía: “Que si mi Carlitos es un cielo, bueno, que lo han puesto de ángel en el Belén”, y mi Martinita, ni te cuento, no ha sido Virgen porque saca la cabeza a San José… sí claro, y a ti te pondrán de bruja en el cuento, pienso en mi interior mientras le pongo una sonrisa de póker.

También a mi me pasa todas las navidades cuando me estoy acicalando: “mejor si no viene…”, “eso que nos ahorramos…”, “estoy de lo que llama ella paté hasta arriba…”, “si no es por él que es majo, pero ella lo tiene dominado…, “es un calzonazos, conmigo podía que haber caído…”,  “es que el pobre ni canta…, claro, con esa mujer”; y a los postres: “¿jugar al bingo?, anda que siempre es igual…”, “Antonio juega, aunque sea por dar gusto a los niños” , y a mí ¿quién me da gusto?, y otra vez: 22… 2-2 – ¡los patitos!. ¿A que lo han dicho alguna vez?. ¿A que sí les suena?.

No conozco la estadística pero seguro que las fechas navideñas son las más propicias para dejarse de hablar y borrar del disco duro todas las fotos en las que aparece. (Por cierto, tengo que buscar un tutorial de Photoshop: “Como borrar rostros de una foto”). El vino, el cava, el gin tónic, elementos complementarios para desinhibirse y soltar las cuatro verdades enquistadas que te rondan desde hace años, si, cuando aquel funesto día te manchó de carmín tu adorable camisa, y encima decía que fue sin querer.

Mi María, prudente y poco dispuesta a disgustar a mamá, antes de salir me dice: ¡Antonio que te conozco, tengamos la fiesta en paz!, luego me lo repite en el coche y otra vez antes de llamar a la puerta. ¡No, si encima voy a tener yo la culpa!..., que sí, que eres muy polilla, que  no sabes disimular, anda…, haz un esfuerzo cariñín que es la mujer de mi hermano, hazlo aunque solo sea por mi…

¡Hola!, ya estamos aquí…, ¡Qué guapos!, ¡cuánto tiempo!, ¿dónde me siento? (no se para que pregunto si siempre me toca a su lado). Pásame la ensalada…, estas navajas son chilenas…, el pescado lo ha hecho ella…, ¡pescado, a cualquier cosa llaman pescado!…, ¿turrón duro o blando?…, no vale elegir las uvas…, si metes el anillo a la copa se cumplen los deseos… Que no bruja, que serán los tuyos, que el año pasado pedí que desaparecieras y aquí sigues…, ¡Lo dice solo por joderme!.

¡Feliz Año!, digo tras las campanadas, mientras para besarla estiro el cuello hasta lo imposible, todavía me acuerdo de la camisa y el carmín. De remate ahora los petardos, ¡puta manía!, han conseguido que me resulte simpático el “hou, hou, hou” de Papá Noel. Solo falta que me tire la copa encima… Por fin…, Mari, ¿Cuándo nos vamos,?..., me duermo…, ¡Joder Antonio si eres divertido!, ¡cuando vamos a casa de tu madre no tienes tanto sueño!…, y por fin nervioso como un perro de caza, nuevos besos, ahora más efusivos, más sentidos…, claro esta vez son de despedida, en esos breves instantes entiendo la alegría y el milagro de la Navidad y lo de tocar el cielo con los dedos.

Hasta el año que viene, prueba superada, bueno primero tengo que preguntar donde comemos en Reyes y… con quién.

Es una recreación de lo que puede suceder en cualquier familia, en la mía no, ¡claro está!. (Lo digo por si lo lee…).

EL ADIVINO


Estaba en el buzón junto con el anuncio de otra clínica dental más y otro de pequeñas reparaciones. Ya lo había leído en una publicación semanal de anuncios por palabras y el autor, que es emprendedor nadie puede dudarlo. El anuncio decía así:

               PROFESOR…….. VIDENTE Y FUTURÓLOGO AFRICANO:

            … Ayuda a resolver tus problemas con resultados increíbles en poco tiempo. Recuperar la pareja por difícil que sea con inseparable atracción. Devolver el amor perdido o atraer la persona querida con amarres fuertes, corriendo cariñosamente detrás de ti. Ayuda a mejorar en los negocios y en el trabajo. Ayuda a solucionar problemas familiares, matrimoniales, judiciales, impotencia sexual. Limpia mal de ojos, hechizos, malos espíritus. Ayuda a dejar el alcohol y las drogas… etc. SU TRABAJO ES SERIO Y CON GARANTÍA.  Con tanta promesa parece mucho más que un programa electoral y encima da garantías.

D. Mariano puede quitar de un plumazo a Fátima, Montoro, De Guindos…. Y Zapatero si en vez de haber gastado dinero en ejecutar el malparido Plan E,  hubiera gastado en una llamada al adivino, seguramente hubiese ganado las elecciones, claro que los fabricantes de letreros se habrían quedado a dos velas, ni tampoco tendríamos las mejores aceras de Europa.

Con estos anuncios y los publicados en medios hay que tener mucho cuidado, hay mucha mentira en ellos. En casa alguna vez los leemos en alto y nos reímos. No tienen desperdicio algunos de los pocos laborales publicados: “Seleccionamos personal, no hace falta cualificación. Grandes ingresos. Tres horas diarias”, al que llama y convencen, tiene que comprar unos manuales a precio abusivo. La crisis también se percibe en anuncios por palabras: “ … 36 años, no profesional. Mañanas 10 a 13,30 tengo sitio, tardes de 17 a 20 (tiene que ser en coche o domicilio si tu tienes)”. Es lo que tiene la iniciativa privada que pones los horarios y emplazamientos.

Ocurre cuando la vida te ha dado más palos que a Jesucristo camino del Gólgota, a la gente le hace falta tener esperanzas en tiempos convulsos. Adivinos y mesiánicos ha habido siempre, sí, gente que se aprovecha de las debilidades, malestar general y necesidades. En otra parcela los hay que se erigen en salvadores, prometen y prometen, y una vez empoltronados, más de lo mismo. En retrospectiva no se comprende como Adolf llegó al poder, pero recordar que lo hizo merced a los votos de una nación desesperada que tenía entonces seis millones de parados contando en 1933 con una población de 66 millones de habitantes, vamos, los que tenemos aquí en 2013 con 46 millones y medio.

Habrá quien pensando hacerse rico, un amarre fuerte, o ganar un juicio, no dudará en llamar a este fenómeno. Yo me quedo de momento con la lección de aquel que llamaba a la consulta del pitoniso y desde dentro una voz respondía: ¿Quién es?, ¡pues vaya mierda de adivino!, y se fue.

Muy importante, tener en cuenta las secciones donde se publican, ¿recuerdan?: “Murió Montse, vendo Opel Corsa” .

sábado, 28 de diciembre de 2013

IBERTROLA


Acostumbro a darles largas. Cuando llaman a horas que todos sabemos diciendo: “Soy su asesor personal de…”, en mi casa, si son mis hijos, hay consigna de decir: “Mi padre está haciendo cacas”; si es mi mujer dice: “Está de viaje y no sé cuando llegará ”.

A estos sí los tengo ganas, me han llamado tres veces (también a mediodía), y la próxima – POR MI MADRE – que me pongo y de paso, les pongo.

Sí, los de Ibertrola quieren hablar conmigo para saber porqué injustificable e incompresible razón me he dado de baja. Pues mira Samantha, y entonces le cantaré con toda educación: “por el mar corren las liebres por el monte las sardinas”, ¡ah!, ¿qué no sabes de qué va?, pues te lo cuento le diré: Ding, dong… Buenos días, soy comercial de Ibertrola, (ignorante de que facción: Último recurso, Plan hogar..), bueno…, el caso es que queremos rebajarla el precio del consumo por kilovatio, ¿qué le parece?, ¿bien, verdad?, usted solo tiene que firmar aquí”.

Nadie en plenitud entiende que una empresa, llámese Ibertrola, gaste su dinero en formación y salarios de personal para que vayan de casa en casa rebajando sus recibos, cuando su queja diaria es que pierden dinero. En este caso lo hicieron con alevosía a una respetable anciana de 91 años, mi madre, mujer que piensa que todo el mundo es bueno, que tiene palabra y ¿cómo van a engañar a una anciana?.

¿Dónde está el truco, que lo hay?. En la copia de un leonino contrato la han activado dos casillas, la primera es un seguro de averías urgentes (en sus 91 años de vida jamás ha utilizado algo semejante), y la segunda, si cabe,  es más sangrante todavía, se trata de un aseguramiento de pago por si se queda sin empleo, o tal y como está la cosa, si se le acaba el paro, ¡con 91 años!. Resultado: El primer recibo viene con una rebaja de 2,20 euros y un cargo de más de 5 euros de los dos seguros, es decir 3,50 euros de más al mes, que esto multiplicado por 12 meses y miles de abonados crédulos, da cifras que justifican la contratación comercial.

Hemos pasado de la subvención ilógica por instalar placas solares, fotoeléctricas, energías renovables y demás productos, a cuando hay personal suficiente debidamente agarrado justamente de ahí, aplicar con las bendiciones del gobierno un cargo por el “flujo cesante” (hay que joderse si son rebuscados) estas son las cantidades que dejan de percibir estas empresas aconsejadas por ex -presidentes, ex -ministros, etc.. Hay otra más gorda, fíjense en los recibos, cada vez que baja el consumo, con toda impunidad aumentan el término fijo.  Ahora voy entendiendo la incongruencia entre la gran deuda acumulada de las eléctricas y los muchi-millonarios beneficios anuales después de descontar los salarios desorbitados para los consejos de administración, en este caso Ibertrola. El resto de compañías hacen lo mismo con seguros de calderas y averías engañosos y demás orgías previstas. Cuando oigan ding, dong… estén atentos y canten: “Mi abuelo tenía un huerto…”.

Al comercial, que poca culpa tiene, le diría que de paso se lo haga también a su madre, y recordarle que Dios mata un gatito cada vez que alguien miente… ¡Qué no!, que es mentira.